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Rita Hayworth, la princesa triste de Hollywood.

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Esta semana se cumple el cien aniversario de Margarita Carmen Cansino, para los despistados, Rita Hayworth. Una gran diva de la interpretación gracias, sobre todo, a dos personajes, el de Gilda y el de “La dama de Shangay”.

Nació el 17 de octubre de 1918 como Margarita Carmen Cansino Hayworth, en el seno de una familia de bailarines procedente de Sevilla donde su padre la explotaba como bailarina e incluso la presentaba en  sociedad como su pareja y abusaba sexualmente de ella. Llegó a Hollywood en 1933, de la mano del grupo “Spanish Ballet” y su primer marido Edward Junson lograría un contrato con la Columbia, donde hizo su carrera. “La Columbia es Rita Hayworth”, diría de ella, Frank Sinatra, donde llegó a ser todo un sex symbol, a su pesar. Su vida cambiaría radicalmente cuando llegó a ser actriz, incluso se produjo una transformación física, pues su marido la obligó adelgazar y cambiar su cabello a su característico color pelirrojo, a través de unos dolorosos procesos, y dentro de la Columbia fue víctima de su carrera a causa de Harry Kohk, el tiránico mandamás de la “major” que la dirigía con mano de hierro.

Debutó en el cine, con 16 años, en “El infierno de Dante”, demostrado sus dotes para el baile, pero su primer papel de relevancia fue en la película “Sólo los ángeles tienen alas” (1939). No apareció en pantalla hasta el minuto 50 pero lo hizo de una forma que todos empezaron a interesarse por ella. Uno de ellos, sería Rouben Mamulian quien la reclamó para que participase en “Sangre y arena”, la célebre versión de la novela de Blasco Ibáñez. Allí, aquella actriz tímida y de sonrisa agradable,  encarnó por primera vez el perfil de la “mujer fatal”, en un personaje inspirado en el de “Carmen”. Charles Vidor, Raoul Walsh o Victor Saville fueron algunos directores que la dirigieron  en la gran pantalla hasta que llegó ese gran éxito que fue Gilda, que la catapultó hasta convertirla en un mito erótico.

“Si fuera un rancho mi nombre sería Tierra de nadie”

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“Gilda” es conocida por algunas imágenes muy breves, por el plano de su primera aparición y por el famoso striptease, en donde la actriz se quitaba un guante. En 1946, cuando se filmó la película, no existía ninguna presentación de un personaje más memorable, cuando agita su cabeza y hace volar sus trenzas hacia atrás para luego caer hacia adelante.

Parte de la fascinación derivade la forma de representar a la mujer fatal (término, junto al del cine negro, que fueron acuñados décadas después; entonces no eran conscientes de que estaban creando un género). Hayworth interpretaba a Gilda con un poso de bravuconería que escondía una profunda inseguridad. Pero la actriz no lidió muy bien con el éxito de ese personaje. Los productores explotaron el estereotipo de belleza exótica y latina, a su pesar. Llegando a tal nivel la fama que el ejército norteamericano la utilizó como imagen para el avión que transportaba la bomba atómica que detonó en el atolón de Bikini, lo que hizo que la actriz estallará en rabia que se vio obligada a contener, pues fue una decisión del propio Harry Kokh. Eso sí, se hizo célebre una frase que apareció en la prensa: “Los hombres que conozco se acuestan con Gilda y se levantan conmigo”.

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De hecho, su turbulenta vida amorosa, llena de romances e infidelidades, y de cinco desastrosos matrimonios, fue en paralelo al ascenso y caída de su carrera. Entonces, estaba en plena crisis matrimonial con Orson Welles quien le habría dirigido en “La dama de Shanghai”, donde la transformó radicalmente cortando su cabello y tiñéndola de rubia, para luego matar a su personaje en una de las más famosas escenas de todos los tiempos.

Sus papeles que realmente le interesaban a la propia Rita Hayworth eran el de la chica ingenua, como el que encarnó junto a Fred Astaire en “Bailando nace el amor” (1941), mucho más que los que en definitiva, le dieron la fama. Hayworth protagonizaría otras 15 películas más en las dos siguientes décadas, antes de su declive; entre ellas, “Pal Jovey”, su último musical, junto a Frank Sinatra, o “Mesas Separadas” (Delmert Davies). Nunca obtuvo un Oscar y poco a poco, su carrera fue resintiéndose, sobre todo cuando empezó a sufrir problemas de memoria para aprenderse sus diálogos. En 1987 murió en su casa de Nueva York, a causa de complicaciones derivadas del Alzheimer que padecía. Fue la primera estrella de Hollywood en sufrir esa enfermedad, con la anécdota añadida de que tardaron más de veinte años en diagnosticársela (pensaban que sus problemas eran derivados de su alcoholismo).

1 comentario

Sara -

Grande Gilda, la más grande.