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Ya le echábamos de menos. Hacía diez años que no estrenaba película y el holandés Paul Verhoeven volvió a las pantallas generando polémica, acompañada de la actriz francesa Isabelle Hupper, quien interpretaba a un personaje no apto para todos los públicos.

Michelle LeBlanc parece una mujer indestructible. Una ejecutiva de una compañía de videojuegos que mantiene su misma actitud tanto en el amor como en su trabajo aunque su vida sufrirá un giro después de ser asaltada en su propia casa y violada por un desconocido enmascarado. Se trata de una adaptación de la novela de “Oh…”, escrita en 2012 por Phillipe Djian, película que ganó la Palma de Oro en el festival de Cannes, en 2016. Verhoeven pensó en Nicole Kidman para el papel principal con la idea de ganarse a los productores americanos, pero también consideró a Marion Cottillard, Diane Lane o a Sharon Stone, antes de encontrar a una gran aliada en la francesa Isabelle Hupper.

-Tengo algo que contaros, quería decíroslo de una forma natural, pero no he encontrado la manera. Me han agredido, en mi casa, me parece que me han violado.

Lo curioso de la película será la actitud del personaje protagonista quién, tras la violación, no actuará como Hollywood suele mostrarnos este tipo de argumentos, de hecho, podría tratarse incluso de una “comedia” sobre el abuso sexual. Cuenta el propio cineasta que los productores americanos se negaban a rodar ese guión por considerarlo inmoral, no concebían que una mujer violada no se viese como una víctima. En vez de la esperada venganza, Paul Verhoeven propone una historia en donde su personaje de Michelle, sentirá una atracción por el violador.

-¿Qué te ha dicho la policía? ¿No has ido a la policía?

Podríamos pensar en el “thriller erótico” en la línea de “Instinto básico”, pero “Ella” me recordó más a “Portero de Noche” (Liliana Cavani), en donde una mujer judía se reencuentra, tiempo más tarde, con el oficial de las SS que la violó años atrás, ahora convertido en empleado de un lujoso hotel y con quién mantendrá un tórrido romance. Pero sobre todo, podemos rastrear en la película de Verhoeven la propia filmografía de su actriz principal. Apuntemos, entonces, hacia los retratos de la burguesía de Claude Chabrol y sobre todo en el cine desgarrado de Michael Haneke, “La pianista”, protagonizada por Isabelle Hupper. De hecho, pensó en el estilo de Haneke para muchas de sus escenas, por ejemplo, para el momento de la violación, ideada a través de una toma muy larga, aunque finalmente decidió montar tomas a través de las dos cámaras –dos Arri Alexa- con las que había rodado la película.

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Paul Verhoeven: un cineasta heterodoxo.                                                                  

Paul Verhoeven parece sumarse a una tendencia dentro del cine francés en el que se retrata el cuerpo desde la sexualidad. De hecho, recientemente, diversas películas galas se han adentrado en este tema de una forma más o menos explícita, como La vida de Adele, El desconocido del lago o Joven y bonita.

Se trata de un cine, centrado en el cuerpo, desde muy diferentes perspectivas, llegando incluso a transgredir sus límites. Este sentido, el poder del cuerpo –como objeto de sumisión y dominación- ha formado parte de la filmografía del holandés –pensemos, por ejemplo, en Instinto básico, Showgirls e incluso El libro negro.

Paul Verhoeven es un cineasta heterodoxo que siempre ha hecho un cine muy personal; a veces se le puede considerar comercial, aunque mirándolo bien no lo es tanto. Sexo y violencia han aparecido en los trabajos más personales de este cineasta que comenzó filmando documentales para la armada holandesa y pasó de la televisión al cine, con algunos títulos protagonizados por Rutger Hauver. Abandonó su país natal, a finales de los ochenta, por ser considerado “decadente” y “pervertido”, marchándose a los Estados Unidos, sin apenas saber inglés. Nada más aterrizar en Los Ángeles, le encargan un film de ciencia-ficción RoboCop (1987), cuyo éxito le abrió las puertas de Hollywood –aunque a su pesar, ese género no le llegó a gustar nunca- y fue fichado por Mario Kassar para sustituir a David Cronemberg, despedido del proyecto de “Desafío Total”. Más tarde filmaría uno de sus trabajos más recordados de su carrera: “Instinto Básico”. 

Veinte años después de “Robocop”,  volvió a Europa para “El libro negro” (2006) y desde entonces, esperó otros diez años para encabezar un nuevo proyecto. Una película que, a nosotros, nos ha encantado y que le ha permitido regresar a Hollywood, estando entre las nominadas a los Oscars.