Recordamos lo que fue la Gala de los Oscars 2016, para querer destacar todo lo que se sacó de ella.

Como no podía ser de otra forma, la 88ª edición de los premios Oscars, llegó con polémica a su cita anual. La controversia de este año iba dirigida al hecho de que no habían nominado a ningún actor de color, medida que dividió a Hollywood, entre los afroamericanos -que se sienten menospreciados por la Academia y que amenazaron con no asistir a la gala- y un grupo de actores –todos ellos blancos y con gran prestigio- que se lanzaron a criticarlo. Spike Lee y Jada Pinkett Smith –la esposa de Will Smith- utilizaron las redes sociales para hacer su propia valoración de lo sucedido y determinar que no iban a asistir al Dolby Theather para la ceremonia; curiosamente Spike Lee recibía el Oscar Honorífico en esta edición.

Pero pronto fueron relajándose los humos, al tiempo que llegaban los primeros premios. Sin duda, la ceremonia de 2016 será recordada en años por ser los Oscars más reivindicativos, de las últimas ediciones.  Por el triunfo de George Miller con “Mad Max”, ganadora de 6 Oscars de los 10 premios a los estaba nominado; por la polémica afroamericana, pero sobre todo por el Oscar a Leonardo DiCaprio (¡por fin!).

Si “Mad Max” triunfó, lo hizo en los aspectos técnicos, con el Montaje, Maquillaje y Peluquería, Producción y Vestuario, Sonido y mejor mezcla de sonido. Debe ser algo más que una sorpresa para George Miller que triunfase en los Oscars con una película de acción como la de Mad Max, una versión modernizada de su film clásico, en torno a un personaje y una época posapocalíptica de la que el cineasta australiano creó una saga. Si entonces se unió a Mel Gibson, cambia ahora el rostro de su célebre personaje el justiciero de era posapocalíptica, con Tom Hardy, uno de los actores de moda.

Por su parte, “Ex Machina” se llevaba el Oscar por los Mejores Efectos Visuales. Curiosamente la nueva entrega de Star Wars, el séptimo episodio, se ha ido de vacío de la ceremonia.

Una de las grandes sorpresas de la gala fue el Oscar para el actor de reparto, Mark Rylance, por “El puente los espías”, quedando Sylvester Stallone sin reconocimiento.  Su personaje nos lleva a la Guerra Fría, en la película de Spielberg; mientras que Alicia Vikander ganó el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto, por “La chica danesa”. A. Vikander es una de las actrices suecas que más suenan en Hollyood, junto con Rebecca Fergurson. En el film interpreta a la artista Gerda Eiba que tuvo que abandonar su carrera como ilustradora erótica para ayudar a su marido.

Spotligth como Mejor Guión original, es un ejemplo más del estado de salud de Hollywood: al encontrarse los mejores guionistas en la televisión, deben echar mano de historias basadas en hechos reales. Es curiosa la cantidad de películas de este tipo en el cine americano, porque los dramas siguen imponiéndose en Hollywood.


La mejor fotografía recayó en “El Renacido”. El mexicano Emmanuel  Lubetzki ha sido recompensado un año más (y esta es su tercera estatuilla consecutiva) por su último trabajo a las órdenes de Alejandro González Iñárritu.

Del revés, como mejor película de animación, era la apuesta de Pixar; film que podría estar perfectamente entre las nominaciones a Mejor Película y que lo ha ido ganando todo, incluso el premio Asecan (los que dan los escritores de cine en Andalucía) a la categoría de animación.

El Oscar para Película de habla no inglesa fue para El hijo de Saúl, la representante húngara. El Holocausto, en una ceremonia tan reivindicativa como esta, es recompensado con el Oscar, pero sobre todo por su forma de narrar la historia tan original; mientras que los chilenos podrían estar contentos por esta ceremonia, al recibir una producción chilena su primer Oscar (en esta ocasión, en la categoría de cortometraje).

Un detalle especial fue el del Oscar para la mejor banda sonora y este año, de tantas reivindicaciones, también lo fue en esta categoría. John Williams –con cinco Oscars- ha estado nominado en cincuenta ocasiones, pero se llevó el gato al agua Ennio Morricone. Después de más de 500 películas, cinco nominaciones y un Oscar honorífico, ya era hora que le tocase al compositor italiano, aunque  la música que compuso para “Los odiosos ocho” (Quentin Tarantino) no sea su mejor trabajo; mientras que la Mejor Canción fue para “Spectra” (Sam Mendes), la última película centrada en el espía del MI6 James Bond.

Y Mejor Director a Alejandro González Iñárritu. “El Renacido” sólo se ha llevado tres Oscars de las 12 categorías a las que estaba nominadas, pero esas tres estatuillas le deben saber a gloria a su director que consigo lo impensable, colocarse a la altura del grande de John Ford y repetir Oscar dos años consecutivos. Si en esa ocasión, lo hizo por Qué verde era mi valle y Las uvas de la ira, González Iñárritu se llegó en la edición anterior el Oscar por Birdman.


Pero, sin duda, el momento de la noche fue ver recoger el Oscar al Mejor Actor a Leonardo DiCaprio, por su personaje de Hugo Glass, el trampero de “El Renacido”. Ya lo estábamos avisando y las quinielas no podía estar más a su favor, tras ganarlo todo: el Globo de Oro y el Bafta; mientras que el Oscar a la Mejor Actriz recaía en la protagonista de “La habitación” (“Room”). Una de las agradables sorpresas de este año es una modesta película de producción irlandesa, sobre un turbio asunto, a las órdenes de Lenny Abrahamson quién dirigió esa maravillosa rareza que fue “Frank”.

Y por último, el Oscar a la Mejor Película recayó en Spotlight, otra de las grandes triunfadoras de la noche, gracias a sus dos Oscars.

La verdad es que a excepción del bueno de Stallone, que se queda sin el Oscar, y la participación española, las quinielas han dado por buenas una ceremonia exitosa, en la que los mexicanos Alejandro González Iñárritu y Emmanuel Lubetzki han hecho historia, mientras que Leonardo DiCaprio rompe una maldición por la que le habían negado, año tras año, la estatuilla, pero no su enorme talento y el reconocimiento de ser uno de los mejores actores del mundo. Seguramente, Martin Scorsese -su gurú cinematográfico- esté más contento, hoy que ayer.