20150930004102-198152-westerns-pale-rider-screenshot.jpg

Se cumple treinta años de un western de Clint Eastwood, firmado tanto como director como por actor:  “Pale rider” (Jinete pálido), título que alude al Apocalipsis.

-Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía.

Una vez que Eastwood se convirtió en un actor, cuyos estados de ánimo y sus silencios formaron parte de un estilo a la hora de transmitir una emoción, pasó a ser un director que jugaba con los detalles en lugar de llenar cada escena con su propia imagen o diálogo: Se nos muestra sus ojos, una esquina de la boca, el rostro en sombra, o su silueta con una fuerte luz detrás de él. Es un hombre de pocas palabras. Reside en los otros personajes  proyectar las  emociones sobre él. Él puede, de hecho, ser el “jinete pálido” sugerido en el título.

Otros detalles de la película no resultan tan sutiles. En líneas generales, "Pale Rider" es un western tradicional, con una historia mil veces vista. Es más, el film alude directamente a un clásico de George Stevens, Shane (Raíces profundas). Lo hace a través de una evocación disimulada: el grupo de mineros frente a un grupo de hombres armados, la amistad con un honrado miembro de la comunidad, el buscador de oro Hull Barret (Michael Moriarty); la historia de amor imposible con la prometida de éste, Sarah (Carrie Snodgress); y la fascinación, esta vez con connotaciones amorosas, que siente Megan (la hija adolescente de Maggie) hacia el predicador, el personaje de Eastwood. Otras veces, las semejanzas son más determinantes: el asesinato de Spider (Doug McGrath) a manos de Stockburn recuerda a la muerte de Elisha Cook Jr. tiroteado por Jack Palance, en Shane.

-Hay muchos pecadores por aquí. No querrá que me marche antes de terminar mi labor, ¿verdad?

Está por descontado la influencia de Sergio Leone, desde ese particular Hombre Sin Nombre que es el personaje de Eastwood hasta los guardapolvos que visten los hombres de Stockburn y que recuerdan a los de la película Hasta que llegó su hora.

E incluso, el film recuerda a sus anteriores wesntern. De “El fuera de la ley”, retoma –aunque lo mejora- la secuencia de apertura: la tranquilidad de la colonia minera, perturbada por la presencia de unos hombres a caballo. De “Infiernos de cobardes”, su aureola mística y fantástica: La joven Megan entierra a su perrito, reza una plegaria que se entrelaza con las imágenes de un misterioso predicador que se acerca cabalgando.

No podemos olvidarnos del grandísimo trabajo del director de fotografía Bruce Surtees, cinematógrafo que ha acompañado ha Eastwood desde sus primeras películas, siendo está su última colaboración. Su estilo ha sido, muchas veces, comparado con el que desarrolló Sergio Leone, en su famosa Trilogía del Dólar.

"El jinete pálido" es, sobre todo, un logro considerable, un western clásico tanto por su estilo como por su emoción. Muchos de los grandes westerns han surgido de una profunda comprensión por parte de un director junto con la presencia de su actor fetiche; en este sentido habría que destacar, las películas de John Ford junto a John Wayne. Después de su larguísima herencia en este género y de haberse dirigido a sí mismo en nueve ocasiones anteriores, Eastwood entiende a la perfección  cómo funcionan los códigos de un cine tan suyo como el western para desplegar en pantalla una majestuosidad cinematográfica, que hoy la mantiene como uno de sus títulos más destacados de su filmografía.