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La decoración es parte esencial de una película, nada está escogido al azar y los buenos diseñadores de arte saben aprovechar hasta el mínimo detalle para dar vida a una historia o definir un personaje.

Empecemos con un sencillo juego, pensemos en los muebles de nuestra propia casa   que nos recuerde a ciertas películas, para luego centrarse en una de las piezas de las que el cine ha sacado un gran partido: la humilde silla. Es curioso cómo un solo mueble puede encapsular un estilo, una época o una psicología determinada. Podríamos comenzar con un interesante caso. Behind of the Candelabra es una peculiar película producida para la televisión, en la que destacaba –como verdadera estrella- tanto el maquillaje como el vestuario, pero también encontramos unas sillas y sofás de raso y terciopelo que marcarían la historia.  

La verdad es que no sé a quién se le ocurrió qué tipos de sillas podían encajar en un cierto género cinematográfico. ¿Por qué las mecedoras, o las sillas antiguas, funcionan muy bien en algunas películas de terror? Tienen una apariencia de aire rural o de “casa de la abuela” que ya chirría, de por sí.

Hay cineastas americanos que han incidido más que otros en el diseño artístico de sus películas; podría recordar a Stanley Kubrick y a Tim Burton. El primero usó un estilo futurista en la decoración, para mostrarnos una sala de estar, de los años 70, en La naranja mecánica.

                           

                     

O usaba las sillas Djiin, para 2001: Una odisea en el espacio, fabricadas por el famoso diseñador industrial francés Olivier Mourgue. De esta forma se conseguía este peculiar diseño artístico de la película.

Es frecuente encontrarnos sillas en forma ovalada en el cine futurista.

Mientras que las particulares sillas de orejas, definen el interiorismo de lujo de Goldfinger.

                                         

Las sillas de las películas de Tim Burton suelen tener bastante personalidad.

De forma espacial, encontramos la silla modificada de Sweeney Todd, al servicio de un asesino en serie: Benjamin Barker. La película se inspira en hechos reales, aunque barberos homicidas han habido muchos a lo largo de los siglos.

                              

Otra silla con historia que aparece en una película es aquella en la que discuten el monarca Jorge VI y el australiano Lionel Logue, -quién le enseña locuación-, durante una conocida escena de El discurso del rey. Se trata de la silla de la coronación, que cuenta con la “piedra del destino”, bajo la cual se fueron coronando monarcas escoceses y británicos durante siglos.

-¡Es la silla de San Eduardo!

-Pues hay muchos nombres grabados.

-¡Es la silla en la que todo rey y reina, se sientan!

Pueden representar profesiones concretas, como el capitán de una nave espacial, un monarca o un emperador, que domina la Galaxia.


También una silla puede identificarse con un status social. O una personalidad definida.

Un ejemplo a destacar lo encontramos en El Padrino II.


Fredo intenta sentarse recto, pero su silla se lo impide: Una forma de marcar la distancia con su hermano Michael, hermanos que han tenido una especial relación. De hecho, cuánto más se mueve, más impotente se siente. 

-Siempre he intentado cuidarte, Fredo.

 -¿Cuidarme?

Otra forma de ver una silla es a través de la nostalgia por un episodio pasado.


O sirve para marcar la diferencia.

-¿Esto es real?