20150307003907-stanley-kubrick.jpg

El 7 de marzo de 1999, poco después de terminar su última película, Eyes wide shut, moría Stanley Kubrick. 

Nació en el seno de una familia de médicos, en el Bronx, que procedía de Austria. Fue un cineasta muy particular, alguien que no asistía a los festivales de cine ni concedía entrevistas.

Kubrick nació en América, pero no se sintió americano. De hecho, despreciaba el cine comercial americano de después de la guerra. En 1963, la revista Cinema le consultó para que le diese la lista de sus diez películas favoritas. Los inútiles (Federico Felinni), Fresas salvajes (Ingman Bergman), Ciudadano Kane (Orson Welles), Luces de la ciudad (Charles Chaplin), Enrique V (Larence Olivier), La noche (Michelanguelo Antonioni), The bank dick (Eddie Cline), Roxie Hart (William Wellman) y Los ángeles del infierno (Howard Hudghes). Hay una curiosidad en este listado de films, ninguna de estas comparte nada con su propia filmografía.


                         

Se supo reunir de un equipo familiar, como el director de fotografía John Alcott, mientras que algunos dijeron de él cosas tan dispares como “que era una mierda con talento” (Kirk Douglas) o que “si no fuera director de cine, hubiera sido general del ejército americano. Le gustaba controlarlo todo” (Malcom McDowell, protagonista de La naranja mecánica).

Para Kubrick lo más importante eran los ojos, la mirada, de ahí la importancia que cobraría su estilo visual. De hecho, como señaló John Baxter en su biografía del cineasta. “Sus películas exaltan la imagen pero estafan al intelecto”. El lenguaje es un código que oscurece más que ilumina. Sirvan como ejemplo los lemas o circunloquios de los personajes de Teléfono rojo: “No diremos que no nos vayamos a despeinar un poco”, por provocar decenas de millones de muertos en una guerra nuclear; el argot de Lolita, las frases programadas de HAL 9000, en 2001; el argot nasdat inventado por Anthony Burguess para La naranja mecánica o la frase que repetía Jack Torrance en El resplandor: “Siempre trabajar y nunca jugar hacen de Jack un hombre aburrido”.

                                        

                                         

Si las cosas se contaban por sus imágenes, ¿para qué hablar? Kubrick desplegó en sus películas un estilo visual en donde primaba la fotografía, de hecho innovó en cada uno de sus nuevos trabajos en este terreno desde el uso de la luz natural (Barry Lyndon), las cámaras fotográficas procedentes de la NASA (2001) o el stedycam (El Resplandor).

En sus películas encontramos violencia, la guerra, un tratamiento particular con respecto al amor y el sexo, o el enfrentamiento entre la autoridad y la rebeldía. Sus personajes son huérfanos en constante búsqueda de una figura paternal e incluso de un Dios. Al final, 13 películas y dos cortometrajes.

Day of the Fight.

Flying Padre.

Fear and Desire.

The Seafarers.

El beso del asesino.

The Killing.

Paths of Glory.

Spartacus.

Lolita.

Dr. Strangelove.

2001: A Space Odyssey.

A Clockwork Orange.

Barry Lyndon.

The Shining.

Full Metal Jacket.

Eyes Wide Shut.