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Basada en la autobiografía de Kyle, personaje cuidado por Bradley Cooper, nos llega la historia de este joven de Texas que, movido por unos valores puramente americanos y los atentados del 11S, se convertirá en el tirador más eficaz en la historia militar de Estados Unidos. Se trata de un héroe de la Guerra de Iraq, un conflicto que fuera y dentro del país es tan impopular como el cáncer de colon.

Eastwood se hizo cargo del proyecto después de que Spielberg lo abandonará y American Sniper no podría haber llegado en un mejor momento para el director, sobre todo tras la sensiblera espiritualidad de del Más Allá de la vida y los sombríos ecos del musical de Jersey Boys. Y aunque es cierto que fracasó en los Oscar (1 estatuilla de las 6 nominaciones con las que fue al Dolby Theatre) la película rompe records de taquilla. Nos encontramos, también, ante el Eastwood que pretende ser el de Cartas desde Iwo Jima, adaptándose al estilo reflexivo y estético del director. Pero la anterior era una obra maestra y esta es bastante irregular. Igualmente, nos encontramos con ecos de la frontera –propios de los western de Eastwood- pero sobre todo de la particular guerra llevaba a cabo en suelo iraquí, con los marines yendo de casa en casa, en busca de insurgentes. En el film destaca, sobre todo, el carácter terrorista de estos combatientes.

-Tengo a un hombre en edad militar, hablando por un móvil y mirando al convoy.

-A lo mejor está hablando a la parienta.


El personaje principal, Chris Kyle es un francotirador de los Navy Seals y en la película acompañamos el día a día, de un grupo de ellos, en pleno combate en Iraq. Acrónimo de Sea, Air and Land, son los Comandos de la Marina, expertos en toda clase de armamento y técnicas de combate. Reciben el mejor y más duro entrenamiento posible. Actúan en pequeños grupos,  siempre pares. Su insignia es un águila aferrando un ancla y un tridente.

-Deja que te haga una pregunta, Chris, ¿te sorprendería que te dijera que la Armada te ha atribuido más de 160 muertes? ¿Alguna vez piensas que has podido hacer cosas que desearías no haber hecho?

-Yo no soy de esos.


"American Sniper" cuenta con algunos de los mejores trabajos de edición que he visto en los últimos años: las escenas de batalla, superan tanto a "Act of Valor" en la intensidad como a La noche más oscura (Kathryn Bigelow) por referirnos a títulos recientes. La secuencia de la batalla culminante - que se desarrolla durante una tormenta de arena - es un tour de force de morderse las uñas. Eso sí, la película mantiene semejanzas con En tierra hostil (Kathryn Bigelow).

Contada con una economía dramática, esta es la más interesante película sobre la guerra de Irak desde The Hurt Locker (En tierra hostil). De hecho, muestra la confusión de la zona de combate, e incluso los acontecimientos, de forma  fragmentada como el film de Kathryn Bigelow. A través de sus giros argumentales, Kyle desarrolla una cruzada personal para localizar a ’El Carnicero’ o al francotirador antagonista (Mustapha) en esos duelos, casi de estilo western de ese tipo de personajes que enriquece el género bélico (recordemos el de Salvar al soldado Ryan, Steven Spielberg) o el soviético y el alemán que mantienen un duelo en Enemigo a las puertas (Jean Jacques Annaud).

Un lugar para amar, un lugar para morir.  

La película traza el viaje de Kyle a través de cuatro períodos de su servicio en Irak, junto con la yuxtaposición de secuencias de batalla viscerales con instantáneas de su turbulenta relación con su esposa (Sienna Miller) y los niños.

Más allá del personaje estafador de Limitless (Sin Límites) o el bipolar de "Silver Linings Playbook” (El lado bueno de las cosas): Y por mucho que sienta el desaire de la Academia ante Jake Gyllenhaal o admirar el reciente giro de Benedict Cumberbatch como Alan Turing, el regreso de Michael Keaton (Bird) o la transformación de Edward Redmayne en La teoría del todo, Cooper se ha merecido su nominación a los Oscars por los giros dramáticos que aporta a una figura compleja.

El Kyle de Bradley Cooper es un personaje vivo, complejo, que ama a su esposa y el país y está convencido de la virtud moral absoluta de su misión. Sin embargo, es mérito de Cooper que las líneas sean borrosas entre el héroe y el villano inmoral.

-Lo que me quita el sueño son todas esas personas que no he podido salvar.

Su contrapunto emocional lo representa Sienna Miller, con un personaje que como hizo en Foxcatcher, rompe el retrato de la esposa que le ha ido reservando Hollywood, interpretando a Taya Kyle. Es a través de sus ojos honestos cuando apreciamos la erosión del alma de Kyle. "Tus manos son diferentes", le dirá en una ocasión, mirándole con recelo.

-No te lo digo lo suficiente, estoy orgullosa de ti, eres un gran padre.


Más allá de las líneas trazadas por el propio biopic, American Sniper cuenta un conflicto -el familiar, con hijos recien nacidos- mil veces visto, que apenas aporta nada, incluso dentro de la filmográfía de su director. Y en un personaje, que en un punto del argumento, apenas hace avanzar la historia.

Como era de esperar, esta no es una película fácil de ver. Con los años, se ha visto un despliegue de destalles controvertidos en pantalla, pero pocos como los horrores de "American Sniper", como los que mantiene el personaje de “El carnicero”. Sin embargo, cualquier otra cosa haría un flaco favor en cuanto a la honestidad de la película.

De hecho, ha empezado a recibir críticas por considerar insurgentes al pueblo iraquí y por la excesiva puntería del personaje principal. Y no sólo en Irak, en donde la película ha sido retirada, sino en los propios Estados Unidos; nombres como el actor Seth Rogen o Michael Moore, desde su twitter, se han pronunciado en contra. Pero American Sniper no es como algunos críticos han acusado, una mirada acrítica en su tema. Se sugiere - aunque nunca se llega a expresar directamente - que Kyle sufría de una afección poco saludable para el campo de batalla: más allá del deber patriótico, parecía sentir una especie de auto-realización a través de la guerra.

Pero si la película explora los rincones más oscuros del personaje de Kyle, es también porque retrata de igual forma a una sociedad que suele estar disociada de sus soldados. Va en el sentido de esa participación ciudadana que caracterizó los conflictos del pasado: A Kyle y a sus camaradas se les envían a Irak, en largos períodos de servicio (en los que encontramos una respuesta violenta por parte de una población local hostil), para acabar en hospitales de veteranos, que cuentan con una financiación insuficiente, y en última instancia, se espera volver a integrarse en una sociedad relativamente desconectada. La película de Eastwood nunca responde si las normas requeridas para tratar la deshumanización del enemigo, durante la batalla, son conciliables con las normas culturales contemporáneas. De hecho, es una pregunta que ningún director de cine ha sabido responder.