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Debutó hace 25 años, la vimos en ’La mano que mece la cuna’ (Curtis Hanson, 1992) y empezamos a interesarnos por ella, en ‘Vidas cruzadas’ (Robert Altman, 1993). Este ha sido su año, tras ganar en Cannes por su personaje en ‘Map to the Stars’ y hacerse con su segundo Globo de Oro, el BAFTA,  y otros premios, por la lingüista a quien diagnostican una fase prematura de Alzheimer, en ‘Siempre Alice’ (Wash Westmoreland y Richard Glatzer, 2014). El Oscar a la Mejor Interpretación Femenina es el broche a una temporada de lujo.

Su personaje es una lingüista en la Universidad de Columbia, de Nueva York, y una madre devota, a quien se le cambia la vida de la noche a la mañana por una extraña fase de la enfermedad de Alzheimer.

-¿Vais a divorciaros?

-No, tengo la enfermedad de Alzheimer de inicio precoz.


Al repasar su filmografía es indudable que Julianne Moore tiene un especial interés por este tipo de papeles y es un hecho que su fisonomía, la expresividad de su mirada y la sinceridad de su sonrisa implican fragilidad, ternura y atracción a todo tipo de abismos conocidos. A Julianne Moore le sienta bien interpretar a estos personajes que, sin prejuicios, se desnudan tanto física como emocionalmente, con la intención de describir con el máximo detalle los conflictos de esos roles a los que se ha acercado en más de una docena de ocasiones. Suelen ser mujeres corrientes, mujeres casadas, que se ven limitadas de alguna manera, dentro de la sociedad. Cortejada por directores como Robert Altman, Paul Thomas Anderson, Neill Jordam, Gus Van Sant, Joel Cohen, Steven Spielberg o Alfonso Cuarón, Moore no dice que no a proyectos en los que tiene que hacer de Jodie Foster, como en Hannibal (Ridley Scott).

- Verá, soy la agente especial Sterling y no querría empezar con mal pie.

Ni descartar la llamada del mayor gurú de la industria, Spielberg, para convertirse en chica de acción, en la segunda entrega de Jurasic Park.

- Adoro que vengas a salvarme en tu caballo blanco, lo digo en serio. Es conmovedor y muy dramático.

                              

Julianne Moore se siente como pez en el agua tanto entre productos comerciales como en caprichos de cine independiente, como en El Gran Lewosky, en donde los hermanos Coen le reservaron un breve papel, pero muy interesante.

- Mi arte ha sido descrito como fuertemente vaginal, lo cual molesta a muchos hombres. La misma palabra incomoda a algunos.

Incluso adaptaciones de Chejov o amoríos con galanes de moda, como El final del romance.

- Vivimos bajo el mismo techo, eso es todo, tú lo sabes. Soy la sombra con la que se cruza y yo te quiero a ti.

- Preferiría morir o verte muerta antes de verte con otro.

- ¡Yo jamás estaré con otro!


Después de cuatro nominaciones, Julianne Moore logra por fin la apreciada estatuilla que no es otra cosa que el reconocimiento de la Academia de un año genial, que seguramente sea uno de los inolvidables en su carrera. "Leí un artículo que decía que ganar el Óscar puede alargar la vida cinco años más así que, si es verdad, gracias, porque mi marido es más joven que yo", dijo la actriz entre risas al recoger su Oscar. Después se puso seria para recordar que "mucha gente con Alzheimer se siente muy sola; ojalá esto ayude a que tengan más exposición y en el futuro se encuentre una cura".