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 Como bien se sabe, la ciencia-ficción apenas habla del futuro, sino de las ansiedades presentes, pero también se recurre a una ambientación futurista cercano para contar temas actuales. En Her, Spike Jonze nos habla de la soledad y la comunicación, a través de una tecnología tan reconocible que existe hoy en día. El matiz “futurista” lo encontramos en las consecuencias que esa tecnología podría acarrear; en una película que parte de la siguiente premisa: ¿Nos estamos volviendo dependientes de la tecnología como forma para combatir la soledad?

 -Señor Theodore Twonbly bienvenido al primer sistema operativo con inteligencia artificial del mundo, quisiéramos hacerle unas preguntas. ¿Es usted social o antisocial?

-Bueno, pues llevo un tiempo sin ser muy social.

 Theodor Twonbly (Joaquin Phoenix) casi el único personaje definido de la película,  un escritor que vive de descifrar los sentimientos de los demás en cartas de encargo, a pesar de no ser muy hábil para transmitir sus propios sentimientos. De hecho, lo que llama la atención es el contraste entre las relaciones con sus “mujeres” –sobre todo haciendo hincapié a la cita ciega con Olivia Wilde y sus charlas con su ex mujer- y el romance que inicia con un sistema artificial que se convertiría en su idealización femenina.

-La mujer con la que salgo, Samanta, es un sistema operativo.

-¿Estás saliendo con una de esas? ¿Y qué tal?

-Me siento muy unido a ella, cuando hablo.

 La depresión que arrastra el personaje principal, tras el divorcio y su mala racha con las mujeres, termina cuando se descarga un nuevo sistema operativo. Una relación de amor diferente, no entre una máquina y un hombre (relación que ya ha aparecido en el cine en otras ocasiones), sino una mantenida entre un hombre y una voz artificial de un programa informático, la de la actriz Scarlett Johanson para más señas.

 De ahí que se aísla en una relación extraña y malsana –pero placentera, para el personaje- con la voz femenina de un sistema operativo, con quien mantiene incluso una virtual experiencia sexual.

-Theodor he visto en tus emails que has terminado una relación recientemente.

-Eres un poco cotilla.

 La película es la historia de un hombre profundamente herido, aterrorizado por sus problemas para relacionarse con las mujeres pero que tampoco sabe reconciliarse consigo mismo. Y Spike Jonze logra centrar el hastío vital de su protagonista, con una desnudez formal de la puesta de escena. De ahí que se haya reproducido un futuro, nada espectacular, a través de un contraste el tono gris futurista de los rascacielos de Shanguai -¿una alusión velada a Lost in Trasletion, protagonizada por Scarlett Johanson?- y la fotografía mucho pulcra y brillante de Los Ángeles.

Joaquin Phoenix en

 Sorprende la enorme contención tanto formal como narrativa que despliega en esta película, que trata –en realidad- de la invasión de la tecnología en la intimidad de un individuo, después de crear todo un universo de estridencias visuales en una serie de videoclips, durante años. 

 Spike Jonze dirige y escribe una historia muy desasosegante en el fondo, aunque con sabor agridulce en la puesta de escena; como norma de sus anteriores trabajos. En este sentido, Her marca un hito en la carrera del director: por primera vez, Spike Jonze no recurre a un guionista o un texto ajeno, es decir, trabaja sin la ayuda de Maurice Sendak y la imaginación de Charlie Kaufman. Jonze y Kaufman hicieron, al alimón, Cómo ser John Malkovich, una imaginativa propuesta en la que Craig Schawart, un titiritero, decide buscar trabajo y lo encuentra en una extraña oficina. Un día descubre una puerta escondida que le lleva directamente a la mente del famoso actor John Malkovich. Comparte la experiencia con su esposa y una compañera de trabajo, quien decide que el asunto puede ser un buen negocio.

 -Hemos montado un pequeño negocio aquí que simula, para nuestros clientes, la experiencia de ser usted.

-¿Simula?

-Sí, en cierto modo.

 Mientras que en Where the Wild Things Are (Dónde viven los muertos), Jonze adapta a Maurice Sedak para otra historia diferente, siguiendo a un niño incomprendido y rebelde que llega a un lugar donde viven los monstruos, a los que cautiva; convirtiéndose en rey de todos esos monstruos por ser el “más temible de todos ellos”.

 -¿Tienes un hogar o una familia?

-Bueno, sí que tengo.

-¿Te los has comido?

-¡No! Yo no pienso comerme a nadie.

 Scarlett Johanson: La voz sin cuerpo.

 Por primera vez en su carrera, la arrolladora presencia de Scarlett Johanson queda en segundo plano por su sensual voz como Samantha.  De este modo, la actriz se suma a una nómina de actores de gran prestigio que han puesto su voz, pero no su cuerpo. Quizás, el más querido y recordado por los amantes del cine de género sea el de James Earl Jones como la voz de Darth Vader (en la original, en España reconocemos la de Constantino Romero); aunque la única voz sin cuerpo, oscarizada hasta la fecha fue la de Robin Williams por su trabajo de doblaje en Aladdín.

 Pero lo cierto es que hay una preferencia por la ciencia-ficción como voces de inteligencias artificiales, como el ordenador Hal 9000 (2001, odisea en el espacio) –Douglas Rain-. Relacionándose, -aunque desde otro punto de vista, a ese clásico de Ridley Scott, Blade Runner, al tratarse de un “ser artificial” que ha dejado de ser sólo una combinación de circuitos eléctricos para dotar de humanidad un personaje artificial. Al igual que en otros tantísimos ejemplos como el Nexus 6 (Rutger Hauer) en Blade Runner (Ridley Scott). Película que también contaba el amor entre una máquina y un hombre, aunque en la película de Spike Jonze se da un paso más allá, porque de quién se enamora Theodor es de alguien de quién sólo oye su voz.  

 -Me estoy convirtiendo en mucho más de lo que me programaron. Estoy emocionada.

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