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Tanto en el cine como en el teatro, el matrimonio siempre ha tenido muy mala prensa pero, paradójicamente solían acabar con el: “Sí, quiero”. Durante décadas, Hollywood ha hecho taquilla con la historia del chico que conoce a la chica,  en cientos de comedias románticas que nos han querido vender la misma película. Uno de los temas más recurrentes del séptimo arte es el surgimiento del amor y sus invariables vaivenes, desde todos los tipos de formas y registros posibles. En este sentido, encontramos algunas películas que cuentan tanto el paraíso como el infierno del amor pero sin el rutinario empalagamiento romántico.

-¿Qué hay entre vosotros si puede saberse?

-El es mi marido y yo, su mujer.

-¿Os queréis?

-Sí, quizás, sea demasiado estúpido.

500 días juntos, One day, Blue Valantine o La casa del lago (una extraña relación, separada por el tiempo pero mantenida por correspondencia que, sólo al final, unirá a la pareja) son sólo algunos ejemplos de películas románticas, cuya originalidad no está en el tema sino en la forma de tratarlo; sobre todo en su estructura fragmentada. El espectador actual parece sentir predilección por una visión exhaustiva y de ciertas formas narrativas, es decir, celebrar eso del todo por la suma de sus partes. Una de las virtudes de la expresión cinematográfica moderna es la síntesis frente el análisis, expresada –sin embargo- en una multitud de personajes, temas, tiempos y tramas narrativas que se desarrollan en paralelo. Para al final, quedarnos con un catálogo de sentimientos, muchas veces meramente enunciativos  y previsibles.

-Cuando iba a la Universidad, estaba colada por ti.

One day (Siempre el mismo día) es un melodrama romántico, con una historia de amor, prolongado en el tiempo, pero que no llega a materializarse. Una idea presente en un par de títulos destacables: Georgia (Arthur Penn) comparte esa idea del film de Lone Scherfingde mostrarnos a una pareja de universidad que no son la primera opción amorosa, a pesar de que no pierden lo que sienten por el otro. El otro caso, el más conocido, es Cuando Harry conoció a Sally, todo clásico del género.

-¿Sabes? La primera vez que nos vimos no me gustaste mucho.

-Tú sí que no me gustaste.

-Sí que te gusté. Estabas siempre tan tensa, eres mucho más dulce.

-No estoy muy puesta en esto.

-Quizás sólo debemos ser amigos.

Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) se conocieron la noche de su graduación en 1988 y durante los siguientes veinte años vivirán una extraordinaria relación, presentándonos únicamente en pantalla los días 15 de julio, la fecha en la que coincidieron por primera vez, convirtiéndose ese día en el resumen del año. 

El siguiente film romántico, atípico, es 500 días juntos.

-Me llamaban Hansel, el muy eficaz.

-A mí me llamaba, la chica Anal. Porque lo analizaba todo y lo controlaba todo.

500 días juntos es una historia de un chico que conoce a una chica, pero presentando un giro al género. El debutante Marc Webb cuenta los 500 días de relación, pero comenzando por el día número 488, por lo que la narrativa bucea tanto hacia delante como hacia atrás en la historia; alternándose los momentos más felices de la relación con los tristes, sobre todo para Tom, el personaje interpretado por Joseph Gordon-Levitt,

-No existe eso del amor, es una fantasía.

Pero la otra gran novedad que aporta la película al género de la comedia romántica, nos lo explica Zooey Deschanel: “El cine de Hollywood suele dar una visión equivocada a los espectadores. Hace ver que conoce toda la verdad de los personajes, cuando en esta película hemos diferenciado claramente entre la realidad y lo que pensamos de ellos. Lo que mi personaje cree saber de Summer, la chica de quien se enamora, no es la verdad en sí, sino lo que él se imagina”. De ahí, que el director escogiese para momentos de la película, partir la pantalla en dos, mostrándonos por un lado las expectativas del joven, y por otro, la realidad.

-Somos solo amigos.

-No. Así no se trata a un amigo, besándose en la fotocopiadora, follando en la ducha.

La tercera película romántica que hemos querido destacar es Blue Valantine, del también debutante en la ficción Dereck Cianfrance, con nuevas idas y venidas en el tiempo, para contarnos los prometedores inicios y el tortuoso desenlace.

-Sé que no soy bastante para ti, pero es verdad.

-Cállate.

-Es verdad y lo sabes. Nadie está a la altura.

 La película parte del progresivo viraje de mal en peor de un matrimonio (Dean, Ryan Gosling, y Cindy, Michelle Williams), interrumpido por puntuales flashbacks que muestran momentos felices de la pareja, hasta la conclusión final, en el día de la boda. Existe un antecedente claro: Cinco veces dos, de François Ozon, que contaba la historia de una pareja con el orden cronológico invertido. Empezaba por la firma del divorcio y terminaba con el enlace del matrimonio.

Como vemos, se tratan de pequeñas obras cinematográficas, emotivamente tristes, que buscan una originalidad en un género tan rutinario como el cine romántico. Ni flower power ni happy end: el amor es una fantasía.