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-Hace treinta años que soy un retornado.

Manuel Carballo, -quien debutó con El último justo y dirigiese La posesión de Emma Evans-, vuelve a la dirección con Retornados, película que aporta una variante al explotado subgénero del cine zombie con una idea brillante, resuelta con poco pulso.

Encontramos el virus que los transforma en muertos vivientes caníbales, pero con la novedad de un vía abierta a la esperanza a través de una vacuna que impide a los infectados convertirse en zombies. La relación entre un virus y su vacuna, dentro de esta temática, es la que parece tener mayor aceptación entre las principales propuestas. Lo vemos tanto en 28 days later (Danny Boyle) o en la saga Resident Evil, como en la española Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza). Pero este no es survival-zombie al uso.

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De hecho, la película no lo presenta como zombies sino como enfermos, infectados de un virus, que mantienen su humanidad gracias a una vacuna diaria; haciéndose una interesante analogía con el VIH del Sida.

-Hace falta valor para cuidar a esos zombies.

-No son zombies, son retornados.

Pero después de muchos años, la sociedad comienza a tener problemas con los retornados.

-Esta gente son bombas de relojería, sin dejan de tomar una sola dosis, ya no hay vuelta atrás.

La doctora Kate, interpretada por Emil, es la protagonista de esta historia, forzada a encontrar una cura debido a que su novio está entre esos llamados “retornados”, el último giro novedoso dentro del cine de zombies. Pero el punto de vista de la película, nos hace que sintamos una mayor simpatía hacia los retornados, incluso cuando se convierte en criaturas antropófagas.

-Ya no puedo ayudarte.

-Entonces, ¿qué quieres que haga? Que me quede quieta y ver cómo mueres.

 Es uno de los atractivos del filme de Carballo: los verdaderos monstruos son aquellas pequeñas cedulas dirigidas a exterminar infectados, tanto como el hecho de que se deje de investigar, con el fin de ingredar a los retornados en centros militares hasta que se den con la proteína que impida su transformación. De ahí, que la pareja protagonista decida huir y buscar la manera de sobrevivir, con el fin de que siga vivo.

-No piense que su familia es inmune, cuando hablamos del fin de la humanidad.

La verdad es que la propuesta que presenta el director, en Retornados podía haber sucedido años después que Guerra Mundial Z, como si fuese un apéndice del film de Marc Foster. Nada tiene que ver como George A. Romero, e incluso con 28 días después, no hay zombies catatónicos sino muy reconocibles como personas normales, lo que seguramente pueda relacionarlo con la inquietante Les revenats (Robert Campillo), película que mostraba a los zombies con la misma apariencia con la que habían muerto. 

Es decir, una vez más el cine de género sirve como vehículo para reflejar el mundo en que vivimos, con un tema social. Dice el director: “El zombie, como icono del fantástico, es una figura fundamental de la sociedad moderna. Su naturaleza del devorado del prójimo y su comportamiento de autómata, está presente en una sociedad que se destruye así misma”. De ahí que Retornados no sea una película de zombies al uso, es más un thriller médico –al estilo de Robin Cook- y un drama romántico: “Mis referentes –señala el propio Carballo- no es George A. Romero sino los thrillers hospitalarios al estilo de Coma o las películas de la primera etapa de Cronemberg  como Cromosoma 3 o Scanners. De ahí la analogía con el VIH, mostrando un presente paralelo en el cual hubiéramos sufrido una epidemia hace veinte años”. Los zombies de esta película, adquieren un grado de marginalidad similar al de los enfermos de Sida, como vemos en este diálogo tomado de Philadelfia (Jonathan Demme).

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