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¿Recuerdan la película Atrapado en el tiempo en la que Bill Murray vivía repetidos días de la marmota, para poder corregir su personalidad disfuncional? Seguro que muchos de vosotros pensarán como yo: sería genial poder regresar al pasado reciente para ir corrigiendo los fallos que vamos cometiendo de forma cotidiana. Este es el don o la fantástica facultad del protagonista de esta película.

-Entra en un sitio oscuro, aprietas los puños, piensas en el momento al que quieres viajar y te encontrarás allí.

Podemos observar cómo parecen estar de moda los saltos en el tiempo (los flashbacks y los flash forwards) de la ficción televisiva norteamericana (J.J. Abrahms) y las comedias románticas, pretendidamente rompedoras y con toques de manual de autoayuda. Con estas dos ideas, el británico Richard Curtis construye una comedia como una paradoja temporal, al estilo “brit romcom”. “Las reglas de esta película es que sólo puedes viajar hacia atrás, a momentos que recuerdes de tu propia vida”. Es decir, sirve como excusa para volver al principio del día y disfrutarlo, como forma de aprovechar del tiempo que tenemos pero además, apreciarlo.

-Me encanta tus ojos.

-¿De verdad?

-Me encanta el resto de tu cara. Es lo más maravilloso de este mundo.

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La historia de Una cuestión de tiempo responde al esquema de la “brit romcom” (la comedia romántica británica), con un personaje principal (Tim, Domhnall Gleeson), rodeado por un reparto coral muy al estilo del director. Una familia acomodada que vive en una mansión en primera línea de costa en un lujoso paraje de Cornualles, con unos personajes algo excéntricos -su padre, un profesor universitario retirado; o su tío, que mantiene un estilo de vida a lo gentelman) junto al “bicho raro” de la familia (la hermana de Tim, con nombre de dulce: Kit Kat).  

-Se me había olvidado, Jimmy Fontana El mondo.

-El mejor disco grabado por un italiano que lleva una ardilla muerta en la cabeza.

Richard Curtis, maestro de la “brit romcom”.

A casta le viene al galgo cuando hablamos de una comedia romántica al estilo de Una cuestión de tiempo. Nos referimos a un director inglés que ha participado en la serie Sexo en Nueva York y es el responsable de los libretos de Cuatro bodas y un funeral (Mike Newell) o Nothing Hill (Roger Mitchell) o como director/guionista de Love Actually, una serie de historias que tienen como punto en común el amor en el día de San Valentín. Su último trabajo es la menos conocida Radio encubierta, cuyo argumento nos llevaba a una emisora pirata que alcanzaría unas envidiables cotas de oyentes, en los años ochenta. Es decir, sus personajes suelen aparecer como urbanitas refinados, bohemios y algo desaliñados en plenos conflictos sentimentales. Pero Richard Curtis también escribió algunos capítulos de la celebrada serie de ciencia-ficción Doctor Who, uno de ellos con una marcada relación con la película: una paradoja temporal emocional servía para que dos mundos no colisionaran.

-El hecho es que los hombres de esta familia siempre han tenido la capacidad de viajar en el tiempo.  

La idea fantástica de la película surge como un don propio de los hombres de la familia de Tim, una idea con la que construye el director un film sofisticado, a pesar de que no sea un guión sólidamente construido (ni el aspecto sobrenatural ni los personajes secundarios están bien desarrollados) y a veces la esencia de la vida parece algo de manual de autoayuda. Esa voz en off del protagonista como cuando expresa que cada mortal es, en realidad, un viajero en el tiempo.

-Todos viajamos por el tiempo juntos, cada viaje es nuestra vida y lo que hay que hacer es dar lo máximo y disfrutar de este maravilloso viaje.

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