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-Nuestro amigo Puzzle se reserva los primeros asientos para sus juegos enfermizos.

James Wan y el guionista habitual, Leigh Wannell, son los responsables de Saw, una película de terror, enfermiza, que convertía la tortura en un espectáculo; filme original que daría lugar a una de las sagas más rentables de todos los tiempos. Sin embargo, sería Insidius la película más característica dentro del nuevo terror apadrinado por la productora Blumhouse, una cinta que renovaba los códigos de las películas de “casas encantadas”.

Tras un golpe en la cabeza, un niño pequeño queda en una especie de coma que los médicos no saben diagnosticar y que preocupa a sus padres, quienes terminarán llamando a una médium: parece que algún ser le acecha por las noches.

-Vuestro hijo no está en coma, su caída por las escaleras no tiene nada que ver con esto. Su cuerpo físico está aquí, pero su cuerpo espiritual no lo está.

Desde este instante, los protagonistas deberán viajar a una dimensión paralela en la que un espíritu maligno tiene atrapado al pequeño.

Renovando el género.

-¡Mamá, no puedo verte mamá! ¿Dónde estás?

Si es verdad que James Wan renueva el género, llamémoslo, desde un punto de vista conceptual no lo hace desde el punto de visto cinematográfico. Eso sí, logrando superar algunos prejuicios y limitaciones que la crítica (al menos, la autodenominada crítica seria) ha ido imponiendo a un tipo de cine de terror. En su filmografía reconocemos desde elementos del giallo al terror de la Universal, parece tener una preferencia por el cine de los ochenta y en concreto por la película de cabecera de este estilo y esa década: Polstergeist (Tobe Hooper). “Cuando vi Polstergeist me impacto y quise hacer una película que respirara el mismo espíritu. Es una película que recreaba la atmósfera del terror de las casas encantadas de los años cincuenta como The Haunting (Robert Wise). Pero si Polstergeist marca el terror de los ochenta, yo quería hacer el Polstergeist de las nuevas generaciones”.

-He entrado en el cuarto de Dalton Lambert, hay algo con él.

Insidious

Podría decirse que si James Wan no supera al referente de Tobe Hooper, al menos es una más que digna relectura del género, porque no sólo es una buena puesta al día de esa película sino una muy imaginativa propuesta que –en principio- cuenta con los mismos elementos de partida.

Junto a Wan, recorremos la pesadilla de los Lambert, que a pesar de ser una familia acomodada viviendo una zona residencial, poco tiene en común con la de Polstergeist (Tobe Hooper), pero Insidius recupera a los expertos investigadores paranormales, habituales en una multitud de películas, desde la presencia de Zelda Rubinstein como la médium de Polstergeist al grupo que asistía a El orfanato (J. A. Bayona) e incluso el matrimonio Warren (Expediente Warren, James Wan).

-Hemos hecho lecturas con el medidor por toda la casa, pero no hemos dado con el origen del problema.

-No creo que sea un problema de la instalación.

A nivel conceptual recuerda a la película, apadrinada por Spielberg, -como también a La niebla (The fog, John Carpenter) del mismo año: Tanto la hija de la familia de Polstergeis como los habitantes de Antonio Bay (The fog) eran víctimas inocentes de un crimen pasado, ocultado en una perspectiva de progreso.

 Al otro lado del espejo.

 Estamos ante un cineasta que arriesga, sobre todo por su imaginativa puesta de escena que se demuestra sobre todo en esa “dimensión paralela”, por eso seguramente haya muchos desencuentros con los aficionados al género, no dispuestos a estilos demasiado rompedores. Aquí encontramos influencias muy diversas desde la mera puesta teatral de cineastas clásicos como Mario Bava (La mujer que sabía demasiado) al cine de terror atmosférico como la extraña y fantástica película polaca de los años setenta: “Sanatorio bajo la clepsidra”. E incluso, con detalles que podría recordar a su film Silencio desde el mal: “Mary Shaw tenía muñecos, hijos no”, en la cual Wan nos muestra el terror desde los ojos apagados de una marioneta.

                    

 Como último apunte, lo que resulta más llamativo de Insidius es que la película convierta en la marca de la casa de la productora Blumhouse, unos proyectos de bajo presupuesto pero de alta calidad, muy superior no sólo a las sagas reciclables de Scream (e incluso Saw) sino también al terror y fantastique surgido de las mayors (esos aparatosos y sofisticados juguetes bien de ciencia-ficción como Las crónicas de Ridick o del cine de género como El hombre lobo (Joe Johnston).

Insidious

Insidious

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