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No es casual que la llegada a la Casa Blanca del primer presidente negro con Barack Obama correspondiese con una particular lucha por los derechos civiles por parte de Hollywood; sobre todo cuando el tema de la esclavitud todavía aparece como una herida aún por cerrarse. Esta película que finaliza con referencias al Apartheid y a los campos de concentración, tiene una secuencia en donde Martin Luther King (interpretado por Nelsan Ellis) se refiere a una subversión invisible: cientos de afroamericanos decidieron mantener algo más que una actitud servicial cuando pasaron a servir a ricos blancos; lo que el cine ha refleja en un centenar de películas.

-¿Le interesa la política, señor Gaines?

-No señor.

-Muy bien, porque toleramos las opiniones políticas en la Casa Blanca.

Lee Daniels (el director de El chico del periódico y Precius) apuesta por la historia real de Eugene Allen (el único afroamericano que logró, tras treinta años de servicio en la Casa Blanca, convertirse en el mayordomo jefe), basándose en el artículo de Will Haygood, publicado en el Washintong Post: “A Buttler Well Served by This Election”. En la película lo interpreta magistralmente Forest Wittaker, bajo el nombre de Cecil Gaines, en una trama muy americana: un recorrido de los cuarenta años de los Estados Unidos, acompañando a un personaje que estaba sirviendo a cinco presidentes.

-Hermano, el servicio doméstico tiene un valor muy importante en nuestra historia. 

El mayordomo echa la mirada a un largo trayecto de la historia norteamericana, desde los movimientos por los derechos civiles, el asesinato de JFK o el caso Watergate, a través de una serie de mandatarios: Eisanhower (Robin Williams), Reagan (Alan Rickman), Nixon (John Cusack) Johnson (Liev Schreiber) y Kennedy (James Mardsen). “Elegir a los presidentes fue lo más difícil porque no querías que vieras a John Cusak, interpretando a Nixon a Robin Williams, interpretando a Eisenhower,  que quería era que desaparecieran como actores, sin hacer caricaturas y dejar que fueran humanos”. Un reparto de secundarios de lujo, junto a Ophra Winfrey (como la mujer alcohólica de Whitaker), Lenny Kravitz y Mariah Carey.

De este modo, el personaje interpretado por Forest Wittaker es testigo de la historia reciente de los Estados Unidos y sufre los dilemas de la actitud combatiente de su hijo Louis que coquetea con los panteras negras, aunque la película toma partido por la actitud pacífica del personaje principal.

-No fui al colegio, señor presidente, me crié en una granja de algodón.

Lo más flojo de la película es el guión que acusa los fallos de una película que pretende abarcar demasiado y al final quedan descompensadas algunas partes e ideas bastante interesantes. Entre lo primero, el primer tercio del film: las escenas que retratan la infancia del personaje principal se describen deprisa y corriendo, porque a Daniels sólo parece interesarle su llegada como mayordomo de la Casa Blanca.

Una historia muy americana, con un mayordomo que quedará en la historia del cine.

-Sabes, nunca llegaré a entender todo lo que habéis sufrido hasta que he visto esto.