20130924232517-rush.jpg

-En el boxeo siempre existe ese primer momento que se refleja en el rostro del contrincante, el momento en el que va a recibir el impacto demoledor del campeón. Es un momento frustrante porque caes en la cuenta que todos esos meses de bombo y platillos, de ánimos continuos, de mentalización no han sido más que una ilusión. Eso es lo que se veía claramente en la cara de Frost.

En Desafío: Frost contra Nixon, la primera colaboración entre Ron Howard y Peter Morgan, el guionista, captaron en imágenes uno de los momentos estelares del periodismo y de la Administración del presidente con mayor casta de perdedor, de los Estados Unidos. Ahora, le toca el turno a la Fórmula 1 y capturar otro de los momentos cumbres de este deporte entendido por su valor como espectáculo y tragedia.

-Quieren ver tu duelo con Nikki y eso es lo que van a ver.

Si se debe la puesta de escena al director, es labor del guionista ofrecer la historia los diálogos y situaciones que aparecen en la película.

-Sólo tengo problemas con una rata austriaca y su equipo de italianos tramposos.

-¿De qué estás hablando?

-De la carrera que ganaste en España.

-De verdad eso no me molesta, James, ¿que me llames rata o que me parezca a una? No me importa, son feas y no gustan a nadie, pero son muy inteligentes y con un gran espíritu de superación.

El choque de fuerzas opuestas vuelve a propiciar la colaboración de dos mentes creativas que superaron, con creces, lo profesional por lo pesrsonal. “Peter es único a la hora de retratar una época concreta a través del choque y sinergia entre dos personajes contrarios. Aquí, a través de la lucha entre Hunt y Lauda. Hablamos de cómo eran los años 70: locos, liberales y sexys. Un piloto podía morir, pero no le importaba. De hecho, el punto de inflexión de la trama es el accidente de Nikki Lauda”.

-Esa maniobra fue un suicidio, si no hubiera frenado, habríamos chocado.

-Pero no chocamos, ¿verdad? Gracias a tu magnífico instinto de supervivencia.

Rush nos acerca a dos formas contrapuestas de ser un gran piloto de Fórmula 1 que coincidieron en su tiempo; “Nikki era más intelectual, su forma de ver las carreras era a través de la planificación y el cálculo del riesgo, mientras que James era un artista”.

-¿Quién eres? ¿Eres famoso?

-¿No lo sabes? Es Nikki Lauda, piloto de Fórmula 1 y acaba de fichar por Ferrari.

-Pues no lo pareces. He visto a otros pilotos y llevan el pelo largo, son muy sexys y llevan la camisa abierta hasta aquí.

-Si no hay incentivos y recompensas, ¿por qué habría que correr?

-Porque te lo pido yo.

Uno de los aspectos que recuperamos de la anterior colaboración de Howard y Morgan es cómo el cine y los diferentes medios tratan la realidad, siguiendo algunas ideas tomadas por Gilles Liptewsky y Jean Serroy: “La pantalla global: cultura mediática y cine en la edad hipermoderna”. En un momento en que la realidad está bajo sospecha, las ficciones a bases de chismes rastreables en Google, la prensa negra o rosa son el fundamento para todo este tipo de guiones. Hablamos de un guionista, responsable de títulos tan célebres como El último rey de Escocia, The Queen o la citada El desafío: Frost contra Nixon. En la película, lo vemos en esa fundamental escena: A través de la televisión, James Hunt se entera del accidente que sufriría su principal contrincante, pero la película no recurre a una secuencia preparada en un set sino a imágenes de archivo, de igual forma que el mundo se enteró de la muerte de Lady Di –también por televisión- en The Queen, otro filme guionizado por Peter Morgan.


Ron Howard marca un estilo.

Comenzó como actor a las órdenes de Vicente Minelli, en una película en la que ayudaba a buscar novia a Glenn Ford (El noviazgo del padre de Eddie) y ya en su primera película demostraba su afición por la velocidad a cuatro ruedas (Loca escapada a Las Vegas). Desde entonces, “Ronny” Howard, se convirtió en un realizador que ha ido cosechando éxitos, pero su carrera cinematográfica es algo inclasificable, a tenor de sus principales películas: desde la comedia romántica (Splash 1, 2, 3), a una aventura fantástica (Willow) o una inclasificable película de ciencia-ficción (Cocoon).

-Vengo con estos gemelos subnormales.

-No somos gemelos.

Splash 1, 2, 3 era una comedia romántica pero también tiene elementos de fantasía y unas complicadas imágenes submarinas. Lo que me gustó de Willow es que, en su momento, era un nuevo mundo de efectos especiales y el primer plano digital”.

-Lo que os asustéis con facilidad, no miréis.

“Siempre me gustó ese tipo de combinaciones. Una mente maravillosa es hombre muy inteligente que bordea con la locura. Es una historia real que cuenta además con elementos cinematográficos de las historias de fantasmas. Me gustan las historias que no funcionan de una forma simple, sino de múltiples maneras, como sucede con películas como Cocoon

Rush es una película cuya estética visual es bastante vibrante, lo que parece una obviedad cuando estamos ante un film de proezas automovilísticas pero son muy pocas las que han logrado transmitir el realismo del mundo del motor procedente de la pequeña pantalla. De ahí, que haya convenciones y referencias televisivas de la Fórmula 1, pero adornadas con aspectos psicológicos y emotivos: “Cuando ves el tratamiento de las carreras que otorga la televisión, hoy en día, puedes comprobar la espectacularidad que se logra gracias a las múltiples cámaras pero se limitan a informar sobre el desarrollo de las carreras y a mí lo que me interesaba era hablar de los autores. Es decir, utilizar muchas cámaras pero para acercarnos al lado psicológico y humano de los protagonistas”.