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Un cuento de horror excéntrico y fantasioso que se conviente en una pesadilla sangrienta, con la opulencia visual de estilo gótico contemporáneo. Nunca antes habían provocado tanto miedo el ruido de una máquina de escribir o el de un triciclo, en esta vuelta de tuerca del cine de terror. Es el imperio del mal que te invita a su fiesta de muerte y desolación: "Es una bonita fiesta, ¿no?".

Stanley Kubrick probaba suerte con este largometraje, dentro del género de terror, ya que buscaba algo nuevo, tras su malograda película que resultaba ser Barry Lyndon. Para ello se basó en el relato homónimo de Stephen King, un escritor en auge que dio el salto a la fama gracias a otro dierector. Brian de Palma, con su versión cinematovráfica de CarrieSin embargo, en esta ocasión no quedó satisfecho po rel resultado de El resplandor, devido a la clausula de los derechos de Kubrick, al crear el guión con la ayuda de Diane Johnson. Incluso cambió el título de la obra por el largometraje y decidió que la versión española fuera mal dirigida por Carlos Saura. Pero existen otras diferencias: la figura princiipal residía en el escritor, no como ocurría en el original, cuya importancia se encontraba en su hijo Danny. La historia de un niño con visiones constantes e incesivas que le aterrizan dentro de un estado de terror permanente. 

Este largometraje lo podemos incluir dentro del llamado cine de "casas malditas", pero no posee una serie de particularidades que las diferencia de otras, como Polstergeist (Steven Spielberg) o House Hill (Robert Wise). El terror no aparece de forma implícita en la pantalla y el director lo desaroolla de una forma sugerida para que parezca una neurosis del personaje, unas cuantas imágenes ilusorias como consecuencias a la sed de alcohol y al aislamiento, al habitar un impresionante hotel vacío durante los meses de invierno.  Pero el ritmo de la película se asemeja a otras cintas del género (hay una explicación del origen de la maldición del hotel, al haberse construido sobre un antiguo cementerio indio, muy al gusto del escritor; y hay evidencias de la presencia diabólica, en la pelota que llega a Danny, mientras juega en la alfombra).

                      

 Hay escenas de pura tension y sobresalto, destacando la secuencia del baño, en la que Nicholson observa una mujer muerta, en el momento de mayor erotismo y desolación del film, pero no hay mucha violencia física. En este tipo de escenas, observamos cómo Kubrick explota la raiz poética del terror y las zonas oscuras de la psicología humana en torno al erotismo y la sensualidad, tema clave en la filmografía del director -Lolita, Eyes wide shut, La naranja mecánica- mientras que en las relaciones íntimas Nicholson-Duwall apenas hay un mínimo roce. El erotismo también queda reflejado en la película en relación homosexual que descubre el personaje de Shelley Duwall durante la fiesta fantasmal. 

Otras diferencias con respecto a la novela es que se han suprimido cualquier indicio de bondad con respecto a los personajes y la trama. Desaparece el personaje del pediatra y el rescate final a manos del negro Halloran. E incluso, el único momento de la película en el que observamos un cierto amor padre-hijo, se contempla desde el lado del Mal: ¿Te gustaría quedarte en el hotel... para siempre?

Reparto.  

Jack Nicholson estaba encantado con el libro de King, pues correspondía con el perfil de personaje que le gustaba interpretar, un hombre con dobleces morales como había hecho en Alguien voló sobre el cuco o Chinatown. Gracias a Peter Fonda y Dennis Hopper, dio su salto a la fama en Easy Ryder (Buscando mi destino), filme con profundos matices socials, que incidía en los prejuicios de la sociedad y reflexionaba sobre la libertad y el consumo de drogas.

                     

 Antes de El resplandor, Kubrick había pensado hacer con el actor una versión moderna de la vida de Napoleón Bonaparte aunque al final, el proyecto quedó abandonado. Al mismo tiempo Nicholson demostraba su importancia con el director al ser uno de los pocos actores que lograron introducir en algunas escenas ideas propias: "Aunque no oigas el tecleteo de la máquina, no quiere decir que no estoy trabajando", lo que remite a su época en la que tuvo que sobrevivir como guionista, reprendiendo de esta manera a su primera esposa. La otra aportación del actor es la expresión: "¡Aquí está Johnny!" (en el original) frase que usaba un conocido showman televisivo de la época. 

Shelley Duwall es una actriz sacada de la firma de Robert Altman, director independiente con un gran interés por la crítica social (Nashville, MASH). Una actriz secundaria que aparece en películas suyas como la mediocrísima Popeye, pero también en clásicos como Cabaret.

Stephen King, un autor de bestsellers de terror. 

Stephen King no quedó satisfecho con la versión de Kubrick, pero para compensarle, el cineasta se encargó de hacerle algún que otro guiño. A Stephen King no le gustó la película, sobre todo la elección del actor, y tuvo que esperar a una versión para la televisión, dirigida por Mick Garris (director que se especializaría en obras del escritor), protagonizada por Rebecca de Mornay, para ver algo mejor adaptada su novela. Este escritor es, según palabras suyas, "para la literatura lo mismo que McDonalds, para la gastronomía". Sus relatos suelen ser éxito de ventas y muchas de su bastísima producción ha sido adaptada al cine. Pero al hacer referencia a King y al personaje de Jack Torrance, es inevitable pasar por alto el hecho de que Stephen King escribe, fundamentalmente sobre escritores. Uno de los temas que a él más le gusta es él mismo. Destacando Paul Sheldon, quien fuese secuestrado por la psicópata enfermera, en Misery; Mort Rainy, de La ventana secreta y Jack Torrance. El otro tema clave en la literatura del escritor es el protagonismo del Mal, de las "casas encantadas" y los fantasmas.

- Eres el barman más cojonudo desde Tombuctú a Portland, Maine.  

Porque allí, en Portland, es donde nació y se crió el escritor.

  

                    

-¿Dices que los fantasmas no existen?

-He dicho que nunca he visto uno, no hay nada en este mundo que el deseo de ver un fenómeno paranormal.

"Eres porque lo he escrito, como este lugar, no existia nada antes que yo", dice el personaje de En la boca del miedo, película de John Carpenter que comparte algunas similitudes con el filme de Kubrick, sobre todo en el acto de la creación como el lugar perfecto para todos esos monstruos que se esconden en nuestro interior, sirviendo de metáforas de los conflictos más cotidianos. Aparecen como herramientas usadas por las criaturas del más allá, para unir los dos mundos, el suyo y el nuestro. A veces el horror surge del propio artista, miedos e inseguridades, con el siempre inestable ejercicio profesional, conectando con este tipo de géneros que relaciona a escritores y cineastas,  portadores de un ego que les hace vulnerables. 

-Cada vez que vienes aquí me interrumpes y pierdo la concentración, entonces me distraigo y pierdo mucho tiempo en volver a coger el hilo. 

El Mal está muy presente en las novelas de Stephen King, y en sus diferentes adaptaciones, y cobra protagonismo en El resplandor. La esencia del Mal y del terror aparece en la secuencia de créditos de la película, acompañando al voslwagen por el sendero de la montaña (tomadas de las secuencias descartadas de Blade Runner, Ridley Scott) junto al quinto movimiento de la Sinfonía Fantástica de Berlioz. Un detalle intesante lo encntramos en la fotografía de una fiesta de 4 de julio con la presencia de Nicholson, detalle que evoca el caracter sempiterno del Mal, pero destacaría al Hotel como ese Mal en estado puro. 

-[El Señor Ullman] No conozco a nadie con ese nombre. El director es el hotel, señor, creo que no se ha dado cuenta de quién le ha contratado a usted. Al final nos encontramos con una de las películas más sobresalientes del cine de terror, en donde destaca el pulso de uno de los mayores cineastas, hasta convertirse en una referencia del género. Una obra maestra, indiscutible.