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-Y aseguraos de volver antes de que el último grano de arena caiga.

 El laberinto del fauno.

Los personajes de Alicia y de Caperucita roja son dos de los iconos literarios más leídos e influyentes en todo el medio cultural y, por tanto, del cine.  Los hemos elegidos para homenajear al mundo literario, coincidiendo con la Feria del Libro. 

Alicia en el país de las maravillas y su continuación, Alicia a través del espejo forman parte del universo de Lewis Carroll, cuyos personajes y situaciones surrealistas, los divertidos juegos de palabras e ironías y locuras, sin concesiones, sedujeron a generaciones de artistas. Durante décadas se han filmado decenas de películas que han tomado prestado las peripecias de una niña, Alicia, en un mundo tan mágico como el País de las Maravillas. 

                       

Sin ser la primera adaptación, la verdad es que la versión de 1933, rodada por McLeod para la Paramount es una de las más conocidas, a parte de cumplirse este año su aniversario. Es fiel al espíritu del original, con un exceso de ortodoxia y una realización, correcta pero algo plana. La película de McLeod tiene un aire teatral, de manera que el diseño de decorados y sobre todo la caracterización de sus personajes sugieren que el propósito no era tanto elaborar un relato fantástico sino, más bien, proponer un acercamiento respetuoso e incluso práctico hacia Lewis Carroll: fue concebida como uno más de los actos conmemorativos del centenario del nacimiento del escritor que se realizaron en Inglaterra y en los Estados Unidos entre 1932 y 1933.

-Contesta a una adivinanza, ¿qué hace un huevo en una mesa de escritorio?

-¿Qué pasa si lo preguntara al revés?

-¿Qué diferencia hay?

-¿Y qué diferencia una cosa de la otra?
Sin embargo, la versión más popular sigue siendo la propuesta de animación de la Disney. Walt Disney estaba obsesionado en plasmar en imagen ese mundo tan particular surgido de la imaginación de Carrol.

Desde entonces, el cine ha contado con una amplísima influencia de sus personajes, en propuestan tan diversas como Matrix, destacando como fuente de inspiración e incluso como parte de remakes. 

 -Si tomas la roja te quedarás en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera del conejo.

 La última versión viene de mano de Tim Burton, quién parece estar más perdido que Charlton Heston en su remake de El planeta de los simios. Desvirtúa al original, muy en la línea del género fantástico actual, e incluso con un guiño a El Señor de los Anillos.  

-¡Cómo! ¡Nos han traído una falsa Alicia!

-¡Que le corten la cabeza!

                         

Caperucita roja es uno de los personajes más célebres y universales de la literatura infantil y de los cuentos de hadas. El personaje es el de una niña ataviada con una caperuza roja, acompañada de un lobo, tal y como lo recogió Charles Perrault en "Historias y cuentos de los tiempos pasados".  El también francés Gustave Doré reflejó en un grabado la esencia del cuento: el erotismo en clave de metáfora fantástica. Una jovencita acostada junto a un lobo, destacándose la enorme la cabeza del animal, cubierta con un gorro de dormir.  

- “El tuyo es fácil, tu serás Caperucita roja”.

- “Gracias, señor Grimm”.

                   

Como todo el mundo sabe, los responsables de que hayan llegado hasta nuestros días - no sólo el mito de Caperucita, sino otros muchos cuentos imprescindibles- son los hermanos Grimm. Otros han distorisionado la madura y fiel visión del mundo que planteaba su original, como Walt Disney, siempre empeñado en el propósito de idiotizar a  los niños del mundo y de engañarlos con un universo que nada tiene que ver con el real. Hemos visto propuestas tan diferentes como el cortometraje animado de Tex Avery (Red Hot Riding Hood) o extraños proyectos como Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos (Roberto Rodríguez), pero también el personaje de Caperucita ha aparecido en spots publicitarios como el de Chanel nº 5, filmado por Luc Besson, protagonizado por Estella Warren y con la música de Danny Elfman. 

                         

Forma parte de la siempre taquillera y explotada dicotomía entre el mundo del cine y el de los cuentos infantiles, referencias a la caza del gato al ratón pero con un personaje -que parte del medievo- y que sirve de metáfora de la sexualidad, mientras que su inteligencia le permitía prescindir de alguna ayuda para huír de su atacante. En este sentido, ha captado tanta atención de la cámara cinematográfica por parte de numerosos directores que han contado con féminas dispuestas a superar el papel de víctimas.

Dentro de esta orientación, Hard Candy tiene una gran relación con el cuento original aunque le aporta un giro de tuerca. En un brillante esfuerzo por contemporanizar el mito, su director traslada el lobo a la figura de un pederasta que no parece serlo, mientras que la Caperucita es una chica de sobrada inteligencia y de dudosa salud mental. E incluso, su propia vestimenta, la clásica caperuza es uno de los símbolos característicos de esta ópera prima de David Slade.