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En el valle de Elah, aquel en donde David venció a Goliat, es el título de Paul Haggis en donde el guionista afronta se segunda aparación tras las cámaras para acercarnos a una historia sobre el regreso de los soldados americanos a casa. La victoria del débil sobre el fuerte se basa en el daño moral. 

Veo a un militar jubilado, con cara rugosa y expresión introvertida,  ocupándose de los rituales cotidianos que otorgan estabilidad al corazón, mientras confía en la profesionalidad como principio y se fija en la bandera de los Estados Unidos como prueba de salud y poderío. Se mueve en Internet como pez en el agua, a pesar del anacronismo ante las nuevas tecnologías que puede imponer la vejez, al que comunican que uno de sus hijos (el mayor lo había perdido en un accidente de helicóptero, en acto de servicio), con la sagrada misión de exportar la democracia a Irak, ha desaparecido del campamento militar de Estados Unidos en donde encontraba descanso el concienciado guerrero de una causa noble. Es ahí en donde aparece contenid, el personaje interpretado por Tommy Lee Jones, encargado de recordarnos que las heridas de una guerra no se curan nunca.

- Oiga, no sé que creen que hacen, pero si parece a lo que hacía yo, consistía en arrestar a borrachos y hacer pocas preguntas. Mi hijo ha pasado ocho meses llevando la democracia a ese lugar inmundo y sirviendo a su país. Merece un trato mejor.

La búsqueda de un ex-combatiente, desaparecido tras regresar de Irak, es utilizada por Haggis para recorrer el desolado y amoral país que dejan tras de sí los soldados cuando finalizan una guerra. La degradación ética de las tropas norteamericanas es percibida por Haggis como una derrota, como una herida mortal para una generación que automáticamente convierte a los vencedores en vencidos. Youtube y otros muchos rincones de ese globalizado mundo digital que es Internet cuenta con centenarios de documentos audiovisuales, grabados por las tropas, en donde se hacen notorias las vejaciones que los marines habían realizado con los iraquíes. Algunos soldados posaban frente a cadáveres carbonizados, miembros amputados o mujeres muertas, con canciones de fondo cuya letra decían: "Te voy a patear el culo" y cosas por el estilo.  Podemos rastrear, por ejemplo, en el filme Redacted de Brian de Palma. 

Es el arranque de la película más lúcida, estremecedora y compleja que surgiese de la mano de Paul Haggis. Aquel que había ofredico a Eastwood un espléndido guión sobre la derrota en Million Dollar Baby y que contó un cuento de sentimientos en Crash, en la que nada es lo que parece, mientras observa cómo casi todos nos sentimos muy solos. Ahora, narra de forma clásica, con austeridad y emoción contenida, lo que ocurre en la terrible catarsis que produce el descubrimiento de que la guerra embrutece hasta el sadismo, de que todo pierde sentido en un corrupto universo moral.

- No sé lo que le habrán contado. Pero hay una norma, en un convoy si alguien o algo se te planta delante, no puedes parar. Si paras, aparecen capullos con lanzagranadas y te matan.

Junto a Tommy Lee Jones,  una Charlize Theron, protagonista de una subtrama menor, interpretando una policía que no está dispuesta a ser ninguneada en su trabajo por su condición de mujer; al lado de uno de los "goonies" más prolíficos, el actor Josh Brolin. 

                              

Volviendo al tema central, es curioso como Irak solo aparece tres minutos a través de una grabación de un móvil; a Haggis no le interesan tanto las trincheras como la vuelta a casa de los soldados y así, En el valle de elah es a la guerra de Irak lo que El regreso (Hal Ashby) era a la de Vietnam y Los mejores años de nuestra vida (William Wyler) a la Segunda Guerra Mundial. Disfrazado como relato detectivesco, guiado por un padre patriota, sin embargo, esta investigación del personaje de Tommy Lee Jones es un mcguffing de tomo y lomo. No llega a ninguna conclusión detectivesca, sino que se trata del viaje del protagonista desde sus convinciones a la nada más absoluta. Así, la película es la historia de una imagen revelada, una video grabado con un teléfono móvil que hace pedazos los idílicos cimientos de democracia y patriotismo con los que había vivido toda su vida, hasta perder sus ideales.

No existen las medias tintas, el subrayado, ni la manipulación emocional, ni el dictatismo progresista de algunas otras producciones. Es la crónica precisa y dolorosa de alguien que descubre que el infierno no son los otros, sino aquello que tu has engendrado y educado. No sobra ni falta nada en este duro filme, con algunos momentos impresionantes. El plano finjo de un padre y una madre que se alejan por un pasillo, desolados, viejos. El imnenso Tommy Lee Jones y una maravillosa Susan Sarandon, que solo necesita de un par de secuencias intensas para construir un sufrimiento interminable.

- Le llevaré a casa lo antes posible.

- Pero, yo necesito verle, necesito estar con Michael.

- Sabes que yo no le animé a hacerlo.

- Viviendo en esta casa, no se hubiera sentido hombre, sino lo hubiera hecho. ¡Mis dos hijos, Hank, me podías haber dejado uno!