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-¿Quiere que cantemos?

-El cuarteto de Rigoletto.

 Dos célebres actores, Dustin Hoffman y Ralph Fiennes se estrenan en la dirección con dos peliculas muy diferentes. Si Fiennes traslada a Shakespeare al conflicto de los Balcanes, en Coriolanus, Hoffman ha trabajado un libreto de Ronald Harwood, autor del guión de El pianista, un dato que nos permite comprender mejor las dos películas.  En ambos filmes, la música tiene un componente fundamental en sus personajes. Polanski ejecutaba en El pianista un triste adaggio de piano, la partitura de El cuarteto permite interpretar un divertido sherzo

-No sé ni lo que estabas cantando, ¿empezamos de nuevo, por favor?

La película parte de una reflexión inicial: ¿Conservamos el genio del artista, pese a la vejez? El nuevo realizador parece querer decirnos que hay que saber hacerse mayor, y aceptar las limitaciones propias de la edad, pero sin convertirse en muertos en vida. Tratándose de una película sobre la vejez, Hoffman propone el divertimento en El cuarteto, reposando la historia en un  gran reparto  que interpreta con solvencia y credibilidad sus personajes, apoyados en un buen guión y en la dirección de Hoffman. El veterano actor confesaba la fórmula del éxito: "Creo que como director debes permitir que el actor se equivoque y la mayoría de los directores no lo hacen. Creo que los grandes actores se dirigen así mismo". 

-Me enamoré de ti, oyéndote cantar eso. 

-Por eso no volví a cantar. 

Como mencionamos anteriormente, el reparto es excepcional, están magníficos Maggie Smith y Tom Courtenay, un matrimonio que se rompe; un travieso y mujeriego Bill Connolly, y una ingenua Pauline Collins. Una comedia con cuatro personajes, antiguos compañeros de un antiguo grupo  coral, tres de los cuales pasan sus últimos años en una residencia para músicos retirados, la casa Beecham. Pero la llegada a la casa de la última componente de este cuarteto revolucionará la tranquila convivencia. Años atrás su insoportable lirismo rompió la amistad de sus compañeros y por el camino se quedó un matrimonio con uno de ellos.

-No quiero cantar con Reggie, otra vez.

-Estuvieron casados, pero no acabaron nada mal. Eran dos personas diferentes, entonces. 

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                Dustin Hoffman