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Sin Perdón (Unforgiven, 1992) fue la película que marcó a todos aquellos que aún todavían le tildaban de actor facistoide, revelándose como el gran cineasta que hoy crea tantos apegos, precisamente entre aquellos que entonces le criticaban. Cosas que pasan. Y lo más curioso de todo fue que Eastwood lo hizo con los mismos aspectos  que había conocido hasta entonces; de hecho, no es casual que apareciese en los créditos: "Dedicated to Sergio and Don". 

Su Sin Perdón sería el gran colofón de un género visitado como actor y director, siendo el western el que marcó sus inicios y su carrera posterior. Sergio Leone lo puso al frente de la llamada Trilogía del dólar, definiendo al personaje que fuera a acompañar a Eastwood el resto de su filmografía: introvertido, solitario y violento. Personajes lacónicos hasta el paroxismo y una puesta de escena que le acompañaba al mismo ritmo. Ese Hombre sin nombre de Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el malo y el feo, sería el anticipo de todos esos Josey Wales, Jim Duncan o Will Munny, pero también de su personaje Harry Callahan. La larga influencia de Sergio Leone y de Don Siegel aparece en la película,  pero no es la única. Eastwood quiso hermanar el estilo del western moderno con el clasicismo de los grandes del género (Ford). En un impresionante plano, vemos el cielo rojizo del atardecer con la figura recortada de William Munny (el propio Clint Eastwood), ante la tumba de su mujer fallecida, Claudia. Momento enfatizado por un brillante tema musical, compuesto por el propio Eastwood. 

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Eso sí, compartiendo géneros, sus personajes han ido repitiendo gestos y caracteres hasta llegar a definirlos, desembocando en una repetición de una misma historia finalmente dramática y violenta.

 - Usted mató a Charlie Peppers, ¿verdad? Y también mató a William Hardy y robó un tren en Missuri.

- Un momento… Anda, hijo, ve separando a esos cerdos.

El peso de la conciencia y del pasado, la venganza y la violencia han sido temas repetidos en la filmogracía del cineasta. Todos los personajes, de una forma u otra, están marcados por la violencia e incluso su puesta de escena, su estilo, está definido por ella. Uno de los aspectos más interesantes de Sin perdón, -que comparte con sus anteriores westerns como director (El fuera de la ley, El jinete pálido e Infierno de cobardes)- son las atmósferas, si no sobrenaturales, sí recargadas. Una puesta de escena en la que recupera una luz tenebrosa junto a los paisajes naturales, apostando por un significado dramático: por una parte, la ilumación de los  bosques, las ciudades cubiertas de barro y por otro, las escenas a oscuras, bien en interiores como en exteriores nocturnos debilmente ilumandos por hogueras, en las cuales los personajes dan riendas sueltas a sus sentimientos más turbios:

- He matado a mujeres y niños, he matado a cualquier cosa que se moviera y tuviera vida y hoy he venido a matarle a usted, por lo que ha hecho.

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 Recientemente leí una entrevista en la que le preguntaban a Eastwood sobre aquella obra maestra que es Mistic River. Entonces, le criticaron el exceso de "oscuridad" de la película; el director se justificó en su momento con lo siguiente: "Cuando ves a Velázquez y lo que hizo durante sus años más oscuros, tiendes a preguntarte por qué hizo eso. Pero estoy seguro de que él no llegó y se dijo “voy a empezar a pintar de forma oscura, voy a iniciar una etapa oscura en mi carrera”. Tan sólo lo hizo". Esto mismo vemos en Sin Perdon (y otras tantísimas películas suyas). Sus personajes ya no representa al héroe americano, sino una ambigüedad moral, sumidos en problemas de conciencia y con una búsqueda incansable de la justicia.

- Dime, ¿qué han hecho esos tipos? ¿Robar reses, matar a alguien?

-No, cortaron a una mujer.

- ¿Qué?

- Le marcaron la cara, le cortaron la oreja, le cortaron las tetas, todo salvo el coño, supongo.

También Sin perdón ha aportado al género una herencia que se ha hecho notar en la mayoría de los títulos, rodados desde entonces. Un subgénero que surge a raíz del claroscuro de este western crepuscular. Por cierto, entre las influencias se encuentra el proyecto del remake japonés, con Ken Watanabe, como protagonista, que ahora mismo se está rodando. 

        Sin perdón

        unfergiven

          Unforgiven remake