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Nos gusta el festival. Quizás carezca del glamour de los grandes eventos cinematográficos -Cannes, Venecia, Berlín- y no excluya ese tono gamberro y contracultural que lo ha convertido en una cita única e ineludible para los amantes del cine fantástico.  A parte de trasmitirnos buenas sensaciones, la potentísima selección de largometrajes (más de doscientos cincuenta títulos) y la fidelidad de una audiencia, ha permitido saldarse con un notable éxito. Pero también el festival gana con la presencia de nombres de culto como Dario Argento, Don Coscarelli o Lamberto Bava, personalidades freaks como Nobura Ichibu o debutantes como Justin Dix o Brandon Cronemberg.

El festival comenzaba con un thriller (El cuerpo) que seguía la estela de El orfantato, haciendo coincidir a su protagonista (Belén Rueda) y se clausuraba con un mayor nivel, de calidad y adrenalina, Looper. Un film futurista con Gordon Lewitt y Bruce Willis como principales reclamos, cuyo argumento les recordará a la saga Terminator, aunque con una mayor profundidad dramática. En medio de este paréntesis se desborda un gran elenco de títulos que supera la definición ortodoxa del festival. El director de Sitges, lo explicaba así: "Se entiende lo fantástico de una manera amplia, no solo las películas de vampiros o monstruos. Fantástica es la película de Leo Carax (Holy Motors) o "Melancholia" de Lars von Triers, del año anterior".

                          Con Pascal Laugier

                          Con Lamberto Bava

                         Con Scott Derrinson

"Ahora que íbamos a descubrir el mundo, va y se acaba". Por eso de la fecha simbólica, Sitges`12 estaba marcado, en principio,  por la apuesta por un género que veía el fin del mundo desde su cartel. Y digo en principio, porque como sucedió en Sitges`11, el protagonismo recayó en otros temas.  El año pasado, la imagen del festival estaba dedicada a la inteligencia artificial pero las principales películas trataban sobre el Apocalipsis. 

Este año Sitges rendía un homenaje al cine de culto, un concepto que siempre está presente en todo tipo de festivales pero que no es fácil de definir. Para tal fin se presentó el libro "Neoculto" (Desirée de Fez). En la presentación, Ángel Sala, destacó la situación actual del género y unas de sus principales características, que parte del aficcionado: "la gente no va al cine pero va más películas que nunca, cualquier espectador se ha convertido en emisor y tiene sus propias pelícualas de culto".

El cine de culto lo encontramos en el festival, principalmente, en todos esos directores con una sólida trayectoria, como Dario Argento o Don Coscarelli que configuran una nómina de cineastas que exhibieron sus últimas producciones, junto a referencias de un cine ya remoto (Lamberto Bava), o Pamella Stelle, que recibió un premio honorífico (la máquina del tiempo) junto a Coscarelli. 

                           director don coscarelli

Otra forma de recuperar los clásicos fue a través de la versión  de E.T. (Steven Spielberg), celebrando por partida doble los 100 años de Universal y los 30 del estreno de la odisea del alienígena perdido en la Tierra. También se lograba esto mismo, descubriendo el universo de Tim Burton con Frankenweenie, la conmovedora historia de amistad entre un niño y su perro, realizada con la técnica de animación stop-motion (fotograma a fotograma) y en 3D. Y por último, no faltaron los remakes de películas de culto, como suele hacerse en el cine de género, como línea general. 

Entre las temáticas en esta edición de Sitges, destacaría la influencia de la actualidad. Lo primero con lo que nos encontramos es cómo los dictados de la realidad afectan al género fantástico. "Todas las crisis del siglo XX dirigen su mirada al cine fantástico", diría Ángel Sala, el director del festival, "su condición de cine popular le permite conectar con las preocupaciones de los ciudadanos. Muchas películas hablan de la crisis, definiendo el escenario actual. Looper, por ejemplo, está certificando de forma sutil el ascenso de China como nuevo potencia mundial". El cine británico se ha acercado a la convulsa realidad económica desde la perspectiva fantástica, lo que no es exclusivo de estas latitudes. La criris entraba de lleno en historias tan diferentes como Pietá (Kim ki Duk), The tall man (Pascal Lagier) o Cosmópolis (David Cronemberg) en donde Robert Pattinson interpretaba a un financiero que quedaba arruinado. Pero si tuvieramos que quedarnos con una cinematografía, en donde el tema de la crisis no sólo apareciese como telón de fondo sino como parte del proceso creativo, esta sería la argentina. En Sitges’ 12 encontramos algunas interesantes propustas argentinas, marcadas por la escasez de recurso, lo que ha permitido un aumento del ingenio y de la creatividad. Valentín Javier ("La memoria de los muertos") explicaba cómo se gestaba un proyecto en su país: "El argentino es un cine subvencionado. Cuando no lo es, está echo por un grupo de amigos o con poquísimo dinero. Las subvenciones están destinadas al cine de autor, así que todos los que estamos comenzando a dirigir tenemos una experiencia previa en el cine independiente".En una edición de Sitges marcada por la realidad más inmedita y por el Apocalisis no pueden faltar las apuestas por las grandes catástrofes naturales: el terremoto y el fenómeno del tsunmai, en películas como "Afterschock" (Nicolas López) y "The Impossible" (J. A. Bayona). Films que tienen en común desarrollar el concepto del "turismo extremo".            

                      Dario Argento Masterclass

Si la visita de grandes directores de culto siempre es estimulante, coincidir con algunos de los ídolos de la adolescencia cinéfila es toda una experiencia como aficcionado al cine de género. Pero si tuviera que quedarme con uno de los acontecimientos vividos este año en el festival sería la master class a cargo de Dario Argento. Obviaremos la presentación de la versión del mito vampírico "Drácula 3D", un flojísimo film que parece haberse rodado a desgana, y nos centraremos en su clase magistral de su gran cine de culto, acompañado por el director del festival Ángel Sala. También es una ocasión para destacar al responsable de su música, Claudio Simoneti, que acudió a la cita al festival, brindándonos un concierto con algunos de sus temas como el que preparó para la película Suspiria. “No puedes estar siempre trabajando en proyectos pequeños porque al final es tu personalidad la que se empequeñece. De las cosas pequeñas tienes que poder pasar a hacer algo grande”. 

Si quieres saber más sobre el festival, visita la webb Terrorífilo, sigue las publicaciones en la webb y en FacebooK:

Especial Sitges I: Resumen del evento. 

Especial Sitges II: Master Class con Dario Argento.