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Argentina, país que ha exportado el tango, una carne excelente, psiquiatras, actores y grandes futbolistas como Ayala, -que jugó  en el Valencia- o Leo Messi, jugador del Barça, también es la patria de un cine muy particular que tradicionalmente se había movido dentro de la denuncia política, aunque ahora se dirija al comprometido cine social y a las comedias, de tildes disparatadas.

Directores como Campanella, Bielinski, Burman o Puenzo y actores argentinos como Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia, Soledad Villamil, Miguel Ángel Solá, Héctor Alterio o Darío Grandinetti son algunos de los muchos argentinos que triunfan en el mundo entero e incluso manteniendo grandes relaciones con España. Que el cine argentino se ha ganado a pulso la admiración de nuestros espectadores, lo encontramos en una serie de películas, cuya calidad no ponemos en duda, como El hijo de la novia, de Juan José Campanella

- Por favor, padre, ahora resulta que para ser católico hay que razonar. Mi mamá no razonaba cuando la bautizaron. En ese momento no interesaba porque podía espantar a la clientela, ¿no?

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Nueva reinas, del fallecido Fabián Bieliski y, algo más tarde, el trabajo de Daniel Burman, El abrazo partido, que estaba protagonizado por Daniel Gezler, fueron dos de las producciones argentinas más interesantes de las últimas décadas.

- Todo puede cambiar, no creo que estemos mucho peor que otros países.

- Pero Argentina es otra cosa, no es un país. Es una trampa. Alguien inventó la zanahoria del burro, pero luego dijiste: puedo cambiar. La trampa es hacerte creer que puede cambiar. ¿Lo sentís cerca lo que es posible puede suceder ya, mañana? Y siempre se cae. Vienen los milicos y matan a treinta mil tipos, o viene la democracia y las cuentas no cierran, y otra vez a aguantar y a cagarse de hambre, y lo único que puedes hacer, lo único en lo que puedes pensar es tratar de sobrevivir o no perder lo que se tiene. Si el que no se muere, es porque hace milagros, y encima nos dicen que somos todos culpables.

Por supuesto existen unos magníficos precedentes como son las películas de Adolfo Aristaráin y Luis Puenzo, así como trabajos aislados de otros directores (Lucrecia Martel).  En el plano de la comedia romántica destaca el tandem formado por Peretti y Juan Taratuto, de la que surgió "No sois vos, soy yo", para muchos un gran éxito, una comedia genial. Diego Pereti es casi todo un tópico en sí mismo: Actor, psiquiatra y argentino y esta película es la primera y más destacada de sus colaboraciones con el realizador, en la que se pone el casco de fútbol americano para hablarnos de las relaciones entre hombres y mujeres, es decir, lo más complicado del mundo.

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La última película que nos llega desde esa tierra argentina es un prometedor thriller. La directora argentina Ana Piterbarg elige para su debut la pantanosa región de El Tigre, próxima a Buenos Aires, y a una estrella de Hollywood, como es Viggo Mortensen. "Todos tenemos un plan" es un thriller en el que también actúan Soledad Villamil, Daniel Fanego y Javier Godino. 

 Mortenssen da vida a Agustín, un médico bonaerense que toca fondo, pero también es Pedro, su hermano gemelo, un apicultor conectado con el mundo criminal que sufre cáncer terminal. 

 -¿A qué se debe la visita?

-Necesito que me ayudes, ayúdame por favor... hay plata. 

Una vez fallecido, Agustín adopta la personalidad de su hermano y marcha a la región donde se crió de niño, herendando un truculento pasado como participante en un asesinato. El propio actor, Mortensen, nos hablaba de la película: "Tiene elementos de tragedia griega, de conflictos universales, eternos y de identidad, muy propios del cine negro, en el que todos sus persoanajes tienen sus dudas y obsesiones con el pasado".

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