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-¿No tiene inconveniente en que le vean junto conmigo?

-¿Qué quiere decir? ¿Una actriz de éxito con un humilde actor?

The artist es una comedia romántica bastante ligera y con un argumento que no nos es ajeno, ya aparecía en aquel clásico de título Cantando bajo la lluvia: una historia de amor entre una estrella del cine mudo y una actriz insignificante, que verán cambiados de roles, gracias al destino, y sobre todo con la llegada del cine sonoro. El pasa a ser un donnadie y ella, a ser la estrella del momento. Y junto a este desglose argumental, lo propio del cine romántico atemporal: amor y desencuentro. Entonces, ¿por qué The artist es la gran triunfadora de la temporada (2011)? Lo interesante de esta película no es que esté ambientada en el cine dorado de los años treinta, cuando todavía existía el cine mudo, sino que se trata de una película muda. 

                        The-Artist

 ¿Todo tiempo pasado fue mejor?. Este ha sido una de las reflexiones universales, no sólo del cine, sino de cualquier manifestación artística e incluso humana. En el séptimo arte no sólo lo vemos en el tratamiento del blanco y negro de muchos realizadores, que dio pie a un artículo en este sentido, sino al propio cine silente que sigue dando nuevos productos, sobre todo dentro del género documental. Pero Michel Hazanavicius emplea recursos de diferentes estilo, vemos por ejemplo, el Ciudadano Kane de Welles en esas escena de la ruptura entre el actor George Valentin y su esposa, como también influencias de los grandes musicales en la secuencia final del baile. Sin embargo, es en la época silente en donde reposa la fuerza de la película. Jean Dujardin construye un personaje al estilo de Douglas Fairbaks (un personaje dicharachero y elegante, que recuerda esas películas del Hollywood dorado entre el melodrama, la comedia o la aventura). Pero posiblemente haya quienes lo asemejen a otro actor llamado William Powell, por el perrillo que le acompaña, similar a ese perro de nombre Asta que iba junto a Powell. E incluso,  la actriz protagonista de The artist recuerda a Mirna Loy, compañera de reparto de W. Powell en algunas películas. 

                 Mirna Loy Asta W Powell

Las poquísimas referencias al sonido tienen un sentido figurado. La vemos, por ejemplo, en esa pesadilla en la que el personaje de Valentin oye diferente ruido (un teléfono, el ladrido de un perro, un cristal haciéndose añicos). Es parte de esa obsesión por querer hacer películas mudas (una de aventuras, al estilo Fairbaks) en plena época de las "talkies" -filmes sonoros-).

The artist sabe aprovechar todo las posibilidades que le ofrecía el cine silente, siendo capaz de atraer la atención del mayor cinéfilo, pero también del iniciado en este tipo de películas. Parte de su éxito, reside en el humor y en la inmensa interpretación de sus protagonista, pero el gran éxito del cineasta francés es conjugar los dos mundos: el estilo cinematográfico mudo con el cine comercial moderno. Tampoco podemos olvidar algo que se reproduce en el cine contemporáneo, constamente: la atracción por la nostalgia. Lo vemos en los interesantísimos trabajos de dos grandes veteranos: Scorsese y Woody Allen. 

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Un cambio en el estilo.

Tuvo que ser un cineasta francés quien diera el paso definitivo, en la ficción comercial. El cine silente y en blanco y negro es todo un tabú en Hollywood que sigue reticente con algunos "experimentos" cinematográficos. Fue un español, Rodrigo Cortés, quien se atrevió a rodar un filme desde el escenario único de un ataud en Buried (Enterrado); eso sí, con tema, idioma y actor, americanos. Y podemos recordar la película Tetro que Coppola se vio obligado a filmar lejos de Hollywood, con dinero europeo, donde sí abundan este tipo de cine; no olvidemos el caso de Béla Tarr, desconocísimo para el profano. En este sentido,  The artist es muy moderna, porque intenta explicar el paso del cine silente al sonoro, en pleno contexto de la Gran Depresión. Lo de la crisis, no es casualidad, como tampoco lo es el paso de un mundo a otro. La fugacidad de la vida, un concepto ampliamente moderno. 

En este punto del análisis, la película de Hazanavicius resulta ser una tragedia con mensaje optimista, porque el actor que cae en desgracia con la llegada del sonido, se convierte en un alma en pena, sin rumbo cierto. Será su mujer quien se encargue de devolver el sentido al personaje protagonista, de un modo similar a dos casos célebres en el cine, uno en la ficción y otro en la realidad.