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- ¿Cómo dijiste que te llamabas?
- No lo dije.

Como actor, Eastwood se ha enfundado en esa imagen del pistolero solitario y vengativo en una multitud de ocasiones, al servicio de Sergio Leone como al suyo propio en películas como Infierno de cobardes. Más allá de estas historias, que cuentan con su propio reportaje, nos interesa uno de sus personajes más célebres, el controvertido Harry Callahan.

- ¿Por qué le llaman a usted “Harry el sucio”?
- Bueno, Harry tiene algo en su favor.  No siente favoritismo por nadie, odia a todos por igual. Ingleses, irlandeses, judíos, negros, indios, chinos. Sólo tiene que nombrárselos.
- ¿Y qué opina de los mejicanos?
- Pregúntaselo.
- Siento por ellos un odio especial.

Nos encontramos ante una interesante mirada sobre el mundo, teñida de una amargura, de un trágico pesimismo, con una violencia que lleva en sí misma el abismo de la muerte. Sus historias reposan en personajes peculiares, que aunque no configuran un mundo en descomposición y corrupto, sí se caracterizan por sus rasgos oscuros. Son personajes que resultan antipáticos, aunque en aras de la historia, terminan redimiéndose.




De su célebre personaje Harry Callahan se creó una saga en torno a la violencia, la ciudad de San Francisco y este policía sin escrúpulos y con malas pulgas. Hubo hasta cinco películas, de las cuales solo merecerían destacarse la inaugural, Harry el Sucio y la filmada por el propio Eastwood, Impacto súbito.

 El personaje principal y el psicópata Scorpio derivaron de un suceso real que atormentó a la ciudad californiana toda la década de los setenta, el caso sin resolver más famoso de Estados Unidos. Nos referimos al asesino que enviaba notas a los periódicos y que firmaba con el nombre de Zodiac; existe una magnífica versión, torturada y realista, a cargo de David Fincher.

De ese personaje también son muy reconocibles sus frases, bien la de Impacto súbito (Clint Eastwood) “Anda, alégrame el día” como el famoso monólogo de Harry el Sucio: “Sé lo que estás pensando, si disparé las seis balas o solo cinco. La verdad es que con todo este ajetreo, incluso yo he perdido la cuenta. Pero siendo este un Magnum 44, la mejor arma del mundo, capaz de volarte los sesos de un tiro, ¿no deberías pensar que eres afortunado?”

Una visión humanizada del propio agente lo encontramos en La cuerda floja, película dirigida por un tal Richard Tuggle. Wes Block, un capitán de Nueva Orleans, parece ser la antítesis de Callahan. Solitario, como el resto de sus personajes, vive con dos hijas que le prefieren a su madre. También la sexualidad está presente y relacionada con el rictus seguido por el asesino.

Otro de sus personajes marcados por la violencia, sería Thomas Highway, su Sargento de hierro, una de esas perfectas para un debate sobre la catadura ideológica del director.

- ¡Soy el sargento de artillería Highway, he bebido más cerveza, he echado más polvos, he meado más sangre y he chafado más latas que todos vosotros juntos! ¡Capullos!

                      El sargento de hierrro

La trama está centrada en el adiestramiento que lleva a cabo Highway en los jóvenes miembros de la unidad, un grupo de descerebrados a los que mete en cintura gracias a la disciplina y al trabajo en equipo.

Toda esta visión hacia la fuerza legítima del orden establecido sería uno de los argumentos para que la crítica viera en este Eastwood uno de los mayores defensores del “facismo made in Usa”. Pero existe una curiosa excepción a la regla, en una de sus mejores películas de su  primera etapa: Ruta suicida. Ben Shockley es un policía alcoholizado que debe escoltar a una testigo, Gus Mally, en un peligroso viaje de las Vegas a Phoneix. En su periplo, la casa de Mally se hundía bajo un torrente de disparos y un autobús blindando era cosido a balazos, por parte de la policía, en una visión poco halagüeña de ese mismo orden establecido.

Pasado los años, nos volvemos a encontrar con un personaje similar a su Harry Callahan, en El gran Torino. Eastwood pone cara a un veterano de la guerra de Corea que un día ve cómo su barrio se ve ocupado por la inmigración coreana. En realidad, el mensaje de su personaje es el de alguien que se ve fuera de lugar con respecto a la generación actual, sobre todo cuando debe asentarse en unos tiempos por los que no siente mucho respeto.

                      Clint Eastwood