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La cinematografía italiana tuvo un pasado esplendoroso (Fellini, Visconti, De Sica), un presente prometedor (Paolo Sorretino, Matteo Garrone), e hizo del pemplum, del spaghetti western y el giallo sus géneros más populares. Conozcamos el cine hecho en la tierra de las Mamachichos.

 Durante los años próximos al final de la segunda Guerra  Mundial surgió en Italia una nueva forma de hacer cine, llamada Neorrealismo, representada principalmente por Roberto Rosellini, Vitorio de Sica y Luccino Visconti. El cine ya no se limitaba a entretener sino que mostraba la cruda realidad que nacía tras la guerra, iniciando lo que para muchos fue la época más esplendorosa de la cinematografía trasalpina. Fue con Roma, ciudad abierta cuando el Neorrealismo adquirió resonancia mundial. La película mostraba la lucha por la supervivencia que los italianos libraban, día a día, durante la ocupación alemana, haciendo lo posible por resistir a ella.

 - Busco al ingeniero Manfredi, pero, ¿con quién hablo?

- Soy amigo del ingeniero.

 - ¿Qué amigo?

- ¿Con quién hablo?

 Se trataba de una época en que imperaba la realidad sobre los deseos de sus personajes, o en su caso, entremezclándolo con elementos más novelescos como sucedía Arroz amargo (Giusseppe de Santi). A lo puramente sociológico, se interponía una trama policiaca junto a un componente erótico en la figura de Silvana Magnano. 

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 La dolce vita, de Fellini, famosa película que marcará buena parte del futuro cine, presentaba una serie de noches y mañanas romanas vistas desde la perspectiva de un vividor interpretado por Marcelo Mastroiani. Una curiosidad, el fotógrafo que trabaja con Marcelo, Paparazzo, daría origen a la célebre palabra con la que conocemos a un tipo de entrometidos fotógrafos.

  - Ahora, póngase aquí, con las montañas de fondo. ¿Le gusta ser la madre de los iluminados?

- Quiero irme a casa.

- ¿Cómo se llaman sus hijos?

- Darío, Darío y María.

- ¿Darío y María? Eso, llore, llore.

 No podemos hablar de cine italiano, sin hablar de Cinemaparaiso, galardonada entre otros premios, con un Oscar a la mejor película de habla no inglesa. El filme es un homenaje al género cinematográfico en el que se relata una conmovedora y tierna historia en la época de la posguerra. ¿Cómo olvidar al entrañable Totó? Un niño entablará una amistad con un viejo operador de esos antiguos cines de barrio, que hoy han desaparecido para siempre.

 - Ahora que voy a quinto curso, no digo que pueda entrar en la cabina, pero ¿qué te parece? ¿Por qué no nos hacemos amigos?

- Totó, yo elijo a mis amigos por su humor y a mis enemigos por su inteligencia.

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Las primeras películas de Michelanguelo Antonioni, sobre todo Crónica de un amor, han sido consideradas como una evolución neorrealista en donde se abandonaba el feísmo de las clases más desfavorecidas por el retrato de la burguesía. El último de los directores italianos que vamos a citar, Mario Monicelli, representa el llamado Neorrealismo rosa, al vincularse con la comedia o el tono de farsa. En este sentido, destaca la protagonizada por Totó, Rufufú, mítica película de ladrones.

 - ¡Vamos a ver! Muchísimas cajas fuertes, tienen tres o cuatro cerraduras, pero siempre hay una la que cuenta.

- ¿Y cómo podemos adivinarlo?

- ¿Qué cómo se puede adivinar? ¡Perforadora y broca!