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"Señoras y señoras, con ustedes el presidente de los Estados Unidos".

 Desde que D. W. Griffith estrenara El nacimiento de una nación, el cine hollywoodiense ha estado mezclando política y espectáculo de forma continuada. Ya sea con fines reflexivos o puramente demagógicos, excitados por discursos propagandísticos, una buena parte del barniz ideológico con el que ha adornado su entretenimiento resulta muy sensible a esta política norteamericana. Una política en la que siempre ha estado presente un moralismo, una fe e incluso un sentido particular del patriotismo, sobre todo cuando la realidad del mundo se transforma a su antojo, y si es necesario, por la fuerza.

La figura de los Presidentes norteamericanos parece estar ligada a la evolución del cine desde sus comienzos. Ha dejado una larga estela de representaciones, más o menos dignas y por lo general idealizadas, de los que han jugado un papel relevante, presentes en los momentos claves de la historia del país. De hecho, son muchos los actores que han jurado el cargo en el celuloide.

 Jeff Daniels dio vida al primer presidente, George Whashington, en The Crossing; mientras que Paul Giamatti interpretaba a John Adams en una miniserie sobre el segundo mandatario nortemericano. Su aire bonachón no cuadraba con un personaje que pasó a la historia por su carácter sobervio, pero el aplauso fue unánime y la serie fue multipremiada con Emmys y Globos de Oro. Más trabajo nos costó ubicar a Nick Nolte como Thomas Jefferson en Versalles (Jefferson en París).

- En nombre de los Estados Unidos de América, tengo el honor de rendir homenaje a nuestra majestad como a los miembros de la corte francesa.

Por supuesto, Lincoln –que aparecía en El nacimiento de una nación, de Griffith, y del que Ford había hecho un retrato idealizado de su juventud- es uno de los mejores tratados en el cine. Como su título indica, El joven Lincoln, se centra en sus años de juventud aunque el actor Henry Fonda nos ofrece destellos de la honestidad que lo llevaría a la presidencia.

- Caballeros y ciudadanos, imagino que sabréis de sobre quién soy, Abraham Lincoln.
                            

        

 El primer Roosevelt, Theodor. El secuestro de un ciudadano americano por parte de un jefe bereber le sirvió a Roosevelt de excusa para tratar de deponer el gobierno marroquí, como recrea El viento y el león (John Milius). Él, claro, era el viento, una fuerza imparable y el personaje perfecto para meditar acerca del imperialismo de EEUU a principios del siglo XX.

 - Es mi política, mi política, proteger los intereses americanos y a los ciudadanos americanos, donde quieren y estuvieren amenazados.

Muchos otros fueron pasando por el celuloide para dar una lección de Historia, Woodrow Wilson – en el filme Wilson (Henry King); El otro Rooswelt, Frankling Delano, Truman o Lyndon B. Jonshon. Demasiado gris para que existiera una película centrado en él, Tom Hanks le enseñaba el culo en Forrest Gump.

 - Me han dicho que le hirieron, ¿dónde le han herido?

- En el pompis, Sr.

- Debe ser espectacular, me gustaría verlo.

Johnson pasó a la historia por su papel que tuvo en la Guerra de Vietnam, según la “teoría del dominó”: “Si permitimos que Vientma caiga, mañana estaremos luchando en Hawaii y pasado mañana en San Francisco” (recogido del documental Rumores de guerra);  pero una faceta menos conocida del presidente demócrata fue su papel que jugó en la carrera espacial. En Elegidos para la gloria, aparece como vicepresidente de Kennedy, retratado como un personaje gris empeñado en que se construya un complejo de la NASA en su Texas natal.

 Por supuesto, dos de los mandatarios más retratados en el celuloide fueron Kennedy y Nixon, quienes dieron lugar a una extensa filmografía. Por ejemplo, ambos habían coincidido –junto al demócrata Johnson- en Forrest Gump, pero tenían motivos suficientes para convertirse en personajes de cine, por ellos mismos. Oliver Stone dramatizó los esfuerzos del que fuese fiscal del distrito de Nueva Orleans, Jim Harrison, para resolver el asesinato de Kennedy.

 Del mismo modo, Richard Nixon mantuvo (y mantiene) todo el interés por no deshacerse de la imagen que dio a su pueblo –Vietnam y el caso Watergate-. Fueron muchos los que lo han interpretado en la gran pantalla, pero nos quedaremos con dos, el gran Anthony Hopkings (Nixon, Oliver Stone) y Frank Langella (Nixon contra Frost).

 - He defraudado al pueblo americano. Y tendré que llevar esa carga el resto de mi vida.

 Lo cierto es que todos ellos compartían algo en común, los actores nunca sabrían lo que pensasen estos personajes de sus interpretaciones, porque habían muerto antes que el séptimo arte decidiera llevar su vida a la gran pantalla. Lo que no le sucedió a John Travolta, pues a Bill Clinton no le hizo mucha gracia que le encarnase en Primary colors.
 
- Voy a hacer algo escandaloso, voy a decir la verdad.