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El constante estado de tensión que se da en Oriente Medio, desde que en 1947 se crease el Estado de Israel, ha provocado cuatro guerras y una serie de conflictos internos en distintos países: enfrentamientos arábico-israelíes, ocupación militar de Palestina, consolidación del mundo hebreo y matanzas de árabes. Todo estos episodios han contado con una filmografía extensa, pero desigual. Evidentemente, la cinematografía israelí ha incidido con mayor o menor entusiasmo a este conflicto que dura ya medio siglo. La llegada de los primeros judíos a Palestina fue reflejada en una temprana película titulada Kedma de Amos Getai, que sería la primera de una de serie de títulos sobre este episodio de su historia. De este director es también Edén, sobre los ya instalados en el país, con el deseo de compartir algo más que el territorio.

- Nuestro esfuerzo por movilizar a una clase obrera judía y árabe, unida contra todas las injusticias políticas y sociales.

A los pormenores de la fundación oficial del Estado de Israel, el cine americano realizó la espectacular Éxodo, inspirada en la novela Leon Uris y con guión de Dalton Trumbo. Otto Preminguer dirigió una historia dramatizada y de amor, describiendo el nacimiento de Israel desde el viaje en el barco Exodus hasta su consolidación como Estado. La aproximación de Preminguer está idealizada –se sabe que fue judío- e incluso llegó a insertar discursos del propio Ben Gurion.

- La huelga de hambre es una cosa muy grave, por que una vez tomada sólo se puede resolver con la victoria o la muerte.

Hubo otros acercamientos a los orígenes del Estado de Israel, por parte de la cinematografía occidental. El italiano Dullio Colleti filmó la más temprana recreación de este episodio en una mediocre película titulada Il Grido de la Terra, y las majors dieron la réplica a Preminguer con una superproducción, excesiva y llena de estrellas de Hollywood, propia de los grandes estudios. Pero La sombra de un gigante, que así fue como se tituló, no merece la pena ni tan si quiera por el cast de su reparto: Kirk Douglas, John Wayne, Jul Brynner o Frank Sinatra.

                                                   

No son muchos los episodios históricos –todos violentos- de las sucesivas guerras, con no tanta correspondencia real en la ficción cinematográfica, ofrecida por la visión israelí. De hecho, más allá de los títulos que han podido estar al alcance del espectador español, estos han sido invariablemente de producción israelí. Para ser justos, casi ninguno memorable. Se podría citar Beoufot de Joseph Cedar y de nuevo, a Amos Getai, con Kippour, Promised Land o Zona libre. Aparte de los conflictos bélicos, aportó una reconstrucción hiperrealista de los atentados a las Torres Gemelas, en Nuevo York, en la película 11 de septiembre.

- Un ataque terrorista en la ciudad de Nueva York y otro aquí en la ciudad de Jerusalén, la ciudad Santa.

Unos de los aspectos que parecen olvidarse cuando nos referimos a esta temática, es el papel de la mujer; fundamental, por otra parte, para comprender la magnitud de lo que se vive en esa tierra. En este sentido, sobresale la israelí Hiam Abbas, conocida actriz que ha simbolizado la dificultad de ser mujer en el conflicto arábico-israelí. Por citar una película, Zona libre, junto a una jovencísima Natalie Portman.

- Tengo visado, puedo cruzar la frontera contigo, ¿de acuerdo?

- ¿Por qué tengo que involucrarme en tus problemas? ¿Por qué?

- Porque eres madre, eres mujer, tienes que ayudarme.

Pese a todo y siempre con apoyo de algún país occidental, el cine palestino –propiamente dicho- existe y también dedica parte de su producción cinematográfica al conflicto. Sin duda, el título referencial sigue siendo Paradise Now (Hany Abu-Hassard), que retrataba los prolegómenos de un atentado suicida. En concreto, el reclutamiento de mártires.

- ¿Qué pasa después de eso?

- Los ángeles bajarán para recogeros.

- ¿Estás seguro?

- Por  supuesto, en cuanto cumpláis la misión, veréis.


La causa palestina suscitó un variado grado de simpatías entre los miembros de la izquierda, entre los años 60 y 70, como queda testimoniado en el pintoresco acercamiento de Jean Luc Godard en su etapa más politizada (Ici et ailleurs):

- En febrero, julio 1977, es “yo”, es “tú”, es “ella”, es “él”, vamos a Oriente Próximo con los palestinos para hacer una película.

Igualmente el cine americano dirigió su mirada a este conflicto, casi siempre con una visión distorsionada y con el tema de la lucha contra el terrorismo, como telón de fondo. En este sentido, merece un capítulo aparte la ficción que Spielberg creó en torno a los secuestros de atletas hebreos en Munich 82, a manos del “Septiembre negro”.

- Diremos que eso es verdad, vosotros queréis compartir el mundo con nosotros. Pues nosotros no lo compartiremos con vosotros. Estamos legitimados para eso, ¿verdad?

Hoy en día, los cineastas israelíes parecen especialmente sensibilizados con las desigualdades ente unos y otros, con la muy apreciable versión de David y Goliat que fue la cinta Los limoneros de Eran Rinklis. Esa enorme actriz que es Hiam Abbas, interpreta a una viuda palestina que lucha contra las autoridades israelíes, porque les talaron sus limoneros, considerados como una amenaza a la seguridad de su vecino, recientemente nombrado ministro de Defensa.

- Deshonra a mi difunto padre y a mi difunto marido, los árboles son reales. Mi vida es real.

La última producción que nos ha llegado, sobre el conflicto del Próximo Oriente es la película de animación –con alma de documental- Vals con Bashir. El filme de Ari Folman, ambientada en la Primera Guerra del Líbano, pretende reflexionar sobre la guerra y la memoria, sobre los horrores latentes que despiertan de golpe con el tiempo y que sirve para concienciarnos sobre lo peor de nosotros mismos.

- Aquella noche la vi después de veinte años, me volvieron a la cabeza imágenes de la guerra del Líbano. Pero no sólo del Líbano, sino de Beirut oeste; y no sólo de Beirut, sino de la matanza en los campos de refugiados de Sabra y Chatila.