- No espero ni pido que alguien crea el extraño aunque simple relato que me pongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, aunque mis sentidos rechazan mi propia existencia. No estoy loco y sé muy bien que no es un sueño.

 El gato negro. Stuart Gordon. Maestros del horror.

 Este año se cumple dos siglos de la muerte del escritor norteamericano Allan Poe, maestro del relato corto de terror; vamos a hacer un recorrido por su influencia en el séptimo arte. Lo que sucede es que en este homenaje resulta difícil separar la emoción sentida hacia este autor y el hecho de acercarme a su amplia producción desde la perspectiva cinematográfica. No podría negar que junto a Stevenson o Lovecraft, Poe es uno de los escritores a los que más me acercado como lector, lo que me impide tratar sus adaptaciones como un simple cinéfilo. Sobre todo cuando algunos de sus títulos fundamentales nunca han sido adaptados u otras versiones desvirtúan por completo el alma del original.

  

 No obstante, la estela de las obras de Edgar Allan Poe, en las artes visuales contemporáneas, y en concreto en el cine, ha sido alargada y ha acompañado al celuloide en su siglo de existencia. El vengativo gato negro, la ruinosa casa de Usher, El corazón delator, y como no, El cuervo. (El cuervo, Roger Corman)

- De repente, algo sonó. El rumor de alguien llamando suavemente a la puerta de mi habitación.

Todos estos son iconos que se asocian a la angustia existencial, inquietante y terrorífica del escritor. De hecho, el cine siempre ha sentido una fuerte atracción por las posibilidades que brindan la obra de este genio de la literatura gótico-romántica. Cineastas como Dwain Esper en Maniac, W. D. Griffith con The avenging conscience o el francés Louis Mallé, en William Wilson, recurrieron a sus relatos buscando una estética morbosa sin otra finalidad que la de aterrorizar al espectador.

 - Se dice, señores, que el corazón es la morada de los sentimientos. Pero la experiencia nos demuestra que es morada de nuestras angustias, de nuestros miedos.

 Otros lograron transmitir la esencia dramática que subyace bajo el horror de sus historias, unos relatos minuciosos de las obsesiones y miedos más profundos del ser humano. Roger Corman lo hizo en medio centenar de ocasiones, como vemos en este ejemplo tomado de su película La obsesión.

- Sus dedos crispados y sus uñas resquebrajadas, en un intento de abrir el ataúd. Todo eso tenía un significado muy especial para mí. Yo vivo con la obsesión de ser enterrado vivo.

 Sobre todo porque las Narraciones extraordinarias de E. A. Poe se prestan a una multitud de enfoques y es tan buen material para lo intelectivo como lo mórbido. Uno de los mayores atractivos de la obra Poe es que, en esencia, lo que cuentan son viajes a lo más oscuro del alma humana.

- Te morirías de hambre si no fueras por mí. Déjame. Dependerás de mí mientras viva.

                     Allan Poe en el cine

Por eso, la capacidad de abstracción de los recursos narrativos en el cine resultan ser, una herramienta vital para reflejar el estado febril de sus historias. Así, por citar un ejemplo, ya en el cine mudo, Jean Epstein reflejaba muy elocuentemente las ensoñaciones del relato La caída de la casa de Usher, en su película homónima. En este sentido, el realizador francés lo concibió como un sueño evocador, una pieza visual magnética, con un fondo completamente amargo.  


 - Sí, he fabricado algunos de los aparatos de tortura y horror que Poe describió en sus historias.

 Con las obras de Poe como telón de fondo, encontramos alocadas aportaciones de la Universal, como Doble asesinato de la Rue Morgue (Robert Floery), El péndulo y el pozo, El gato negro o El cuervo (Lew Landeu). Algunas muy interesantes, pero que apenas conservan más que el título de la obra original.

 - Que tortura más deliciosa, Bateman. Soy grande de Poe. Poe sólo lo concibió, yo lo he puesto en práctica.

 Esto ha sido la práctica más habitual o lo que es lo mismo: ponga Poe en su cartel, ponga sexo explícito y aporte tortura y sangre a su guión. El séptimo arte encontró un filón inagotable en sus Narraciones extraordinarias tanto para un corte como un descosido de todo guionista falto de escrúpulos a la hora de enlazarla a cualquier historia de suspense, según la fórmula que se aplicaba para las adaptaciones de la Universal del personaje de Conan Doyle, Sherlock Holmes.

 Sin embargo, con respecto a Allan Poe, todavía tuvo que llegar quien adaptara fielmente su obra, quedando en la posteridad cinematográfica. A Roger Corman se le debe algunas de las mejores adaptaciones del maestro del terror. Sus producciones con sabor a decadencia, casi siempre protagonizadas por Vincent Price y adaptadas por Richard Matheson, dejaron tras de sí algunas de las obsesiones poenianas. Así vemos, en La tumba de Ligelia:

- Aquí yace una bondad que no puede morir, el hombre no se arrodillará bajo los ángeles, ni yacerá muerto para siempre. No es la flaqueza de su genio.

También nos dejó algunas estupendas bromas, como en El cuervo:

- ¿Dónde estas monstruo? Dime la verdad, ¿volveré a estrechar mis brazos a aquellos delicados de esa doncella que los ángeles llaman Ruth?
- ¡Cómo diablos voy a saberlo yo. Sólo soy un cuervo!

 El denominado “Rey de la serie B” ha dirigido medio centenar de películas adaptando obras de Poe. De hecho, Roger Corman, constituye nuestra frontera imaginaria entre las producciones intelectuales y las netamente morbosas.

 De la edad dorada del terror de la Universal y Roger Corman, Poe pasó casi de puntillas por el cine italiano de los años sesenta y setenta, con producciones de Antonio Margaretti, Lucio Fulci o del mismísimo Federico Fellini, quién firmó el mejor episodio de una coproducción europea recogida bajo el título de Historias extraordinarias. Adaptando el relato de Allan Poe, No te apuestes la cabeza con el diablo, aunque con el nombre de Toby Dammint, era un viaje alucinado de los monstruos interiores surgidos de la imaginación del escritor, en los tiempos modernos.

Desde los años ochenta, la influencia de Poe en el cine fue languideciendo aunque muchas películas recurrieron a las obsesiones y horrores que describiese dos siglos atrás, y algunos cineastas se atrevieron con nuevas versiones de los títulos más clásicos. En este sentido Jan Svankwayer hizo de El pozo y el péndulo una estremecedora historia sobre los horrores de la Inquisición. Luego, vendrían Los Simpson o Tim Burton, quien recurrió al escritor para definir a uno de sus primeros personajes, Vincent. Toda una genialidad del stop-motion, en la que homenageaba a Poe y a Vincent Price.

- Mientras otros cientos de niños leen tebeos de ancianos, a Vincent es Edgar Allan Poe quien le llama la atención.

 Después de este recorrido a una de las principales almas del género del terror en la gran pantalla, podríamos cerrar una cita del propio Poe, relacionada con la que abríamos el reportaje. "Todo lo que vemos o nos parece ver no es otra cosa que un sueño dentro de un sueño". ¿No será por eso por lo que nos aterrorice lo desconocido? ¿Y las pesadillas que albergamos en nuestro interior? Nunca es tarde para recuperar una de las grandes joyas de la literatura del género, o para descubrirla. Y fíjese bien cuando vaya a dormir, es posible que se le aparezca un cuervo que repita: “Nunca jamás”.