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 Es una de las mejores citas cinematográficas del momento, el reencuentro con uno de los grandes, Clint Eastwood, director que ha sabido sacar provecho de numerosas actrices y que cuenta por primera vez con el protagonismo de Angelina Jolie, reencontrada de nuevo con el drama. El intercambio, basada en un hecho real, es una película sombría y llena de tensión, en la que brilla una actriz que demuestra que es mucho más que la madre más sexy del planeta.

 - ¡Está vivo, Señora Collins!

Ocurrida en Los Ángeles, en los años 20, retrata la extraña desaparición de un niño y la pintoresca solución que da la policía, que pretendía cerrar el caso.

- He dado a la policía sobradas oportunidades para que reconozca el error y reabra la búsqueda de mi hijo. Dado que se han negado hacerlo, me he visto obligada a exponer públicamente mi caso.

El personaje principal fue la voz que representó a una minoría de aquel tiempo, insistió incluso cuando se le encerró en un psiquiátrico. Esa madre luchando contra toda la ciudad materializa un estudio de las características del ser humano.

- Ese no es mi hijo.
- ¿Qué? ¿Qué está diciendo?
- Que no es mi hijo.

                            

 El intercambio parte de un breve hilo argumental, una mera anécdota melodramática de la que Eastwood sabe sacar el mayor provecho posible, que va creciendo hasta convertirse la gota de un brote de insumisión en una ciudad en donde la corrupción campa a sus anchas. 

 - Señora Collins, ahora mismo es usted tan conocida que creo que la policía vacilaría antes de ir contra usted públicamente. Pero eso cambiaría rápidamente si ven amenazada su posición. Muy rápidamente.

- ¿Qué pueden hacerme ahora? No tienen nada.

 Era una madre soltera y eso no estaba muy bien visto en su tiempo; lo cierto es que eso se volvió en su contra. Pero era una mujer tenaz y con la ayuda del personaje que interpreta Jhon Malkowitz, un pastor protestante que ayudó a esa mujer hasta el final, hasta que consiguió una respuesta.

 - Para mí, sería un honor defender su causa, señora Collins. En mis quince años de abogacía nunca he visto luchar tanto y con tanta fuerza, en algo tan claramente en pro de la justicia.

- Gracias.

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 Es inevitable esbozar una sonrisa cuando el rótulo de “basada en una historia real” aparece al principio de El intercambio, poco después del nombre del director, porque sino lo supiéramos podríamos confundirlo con un telefilme que entretiene las aburridas sobremesas de domingo. Porque la película más floja como director, desde Ejecución inminente, es una novedad en su carrera, nunca había dado tanta manipulación sentimental que llega empachar el efectismo emocional. Más incluso que en Millian Dollar Baby, pues la mostrenca familia de Maggie Fitzgerald –el personaje principal que se enfunda los guantes de boxeo- parece sobria en comparación con las caricaturas misóginas que atormentan a esta madre coraje de turno, casi salida de la pluma de un inspirado guionista de telefilme.

 La magnífica ambientación, la capacidad envolvente de sus imágenes, la equilibrada fluidez de una narrativa precisa que pone al alcance de cualquiera ante la abigarrada complicidad de su personaje, viene a constatar el magnífico estado de forma de este veterano cineasta, el mejor director vivo según la opinión de este humilde crítico. Clint Eastwood sigue siendo uno de los más solventes tras las cámaras, a sus ochenta años, infaliblemente inspirado y recalcitrantemente independiente, como queda patente en la lista de sus últimos títulos.

- Los periódicos no dicen nada, los he mirado tres veces.

- Era tarde, muy tarde.

Pero en la comparación con otras películas suyas, deja a este nuevo trabajo del realizador en un puesto segundón. Mistic River, con la que El intercambio, mantiene numerosos puntos de semejanza, exploraba con mayor precisión en el dolor basado en la pérdida de un ser querido.

- Es ese el coche de mi hija.

- Lo sé, lo sé.

- Es el coche de mi hija, hay sangre en el interior y habéis traído a vuestros jodidos perros. ¿Por qué estáis aquí? ¿Estás buscando a mi hija, John?

- Estamos buscando, Jimmy. Por ahora, sólo ha desaparecido.

También encontramos similitudes con Million Dollar Baby, o el díctico sobre la Segunda Guerra Mundial, con Banderas de nuestros padres y la superior Cartas desde Iwo-Jima, que narraba un mismo episodio bélico, desde la perspectiva de cada uno de los bandos.

- Deja de decir eso, deja de decir eso. Yo no soy tu madre.

En El intercambio la solidez se sustenta sobre uno de los temas que vuelve a la palestra cinematográfica del director, con la definición del espíritu genuinamente americano, hasta ahora desde géneros y temas tan dispares como el jazz, el western o las contradicciones de la guerra. Esta vez fijando su atención en la corrupción de los poderes públicos y la capacidad heroica de los ciudadanos de a pié para revolver las aguas de la democracia.

 - Se chasquea los dedos y una mujer inocente es arrojada al pabellón psiquiátrico.

 El buen funcionamiento de la justicia es uno de los temas claves de la actualidad, siendo uno de los aspectos más recurrentes del filme la de presentar las portadas del Times, que se hacían eco de la historia, para dar una imagen de la relevancia y el tiempo que conllevó el caso.

 - Según su expediente, usted cree que la policía hizo pasar un impostor por su hijo.

- Yo no digo que fuera un impostor, sólo que no es mi hijo. Equivocaron a mi hijo, que sigue desaparecido