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El género evolucionó retomando las mismas claves y temas.

Recreación idéntica a la Invasores de Marte, adaptación que Tobe Hopper hizo del clásico de William Cameron Meice, Invasors from Mars. Los antecedentes inmediatos del texto de Jack Finney están, igualmente, en Vinieron del espacio (Jack Arnold) y El hombre del planeta X, de Elgar G. Ulmer.

- No queremos hacer daño a nadie.

- ¿Qué habéis hecho con ellos?

- Sus amigos están vivos, no les haremos ningún daño si hace lo que queremos.

 El gurú de la ciencia-ficción, Ray Bradbury y Jack Arnold nos presentaban en Vinieron del espacio, a unos peculiares habitantes de otro mundo que llega a Estados Unidos, en esta ocasión a Arizona. Esta vez, no se trata de invadir nuestro planeta, sino de querer volver a casa. Son unos extraterrestres de aspecto bastante desagradable, por lo que deciden tomar la imagen de algunos lugareños, a los que acechan con su visión 3D, lo que hace que la gente se comporte de una forma extraña.

 En este sentido, es la primera vez que se explora la posibilidad de que los alienígenas adopten la forma humana como forma de camuflaje, mientras que en El hombre del planeta X, el ser humano es dominado por un rayo de efectos hipnóticos.

- Nos exponen a un rayo, exponiéndose durante horas. 

En ninguna de estas dos obras seminales existe mensaje anticomunista, pero si un clima de amenaza exterior y del peligro tecnológico, que se concreta en Invasores de Marte. En la obra de Cameron Menzie, la dominación mental se logra a través del implante de un chip, curiosamente de color rojo, de este modo la amenaza Roja se vuelve literal en una cinta en que unos cutres marcianos, que bien podrían resultar gaditanos en Carnavales, abandonan su polvoriento hogar para colonizar el nuestro. Cuando una nave espacial se estrella en la Tierra, el único testigo, un niño, David (Jimmy Hunt), no tarda en darse cuenta de que todos los adultos empiezan a comportarse de manera extraña. Manteniendo un patrón similar al clásico de Don Siegel, Los invasores de los ladrones de cuerpo se centraba en la psicología de la paranoia, mientras que este filme de C. Menzie despliega un auténtico festín de pirotecnia en tecnicolor.

Invasores de marte ppal

Estas primeras obras, como el recurso de las vainas, se extendieron por los años cincuenta creando un género bien definido, que escondía con mayor o menor sutileza, ideologías que iban desde el anticomunismo al pacifismo o la complacencia descerebrada de la serie Z. La posibilidad de vida inteligente en Marte, defendida científicamente por el astrónomo norteamericano Percival Lowell fue aprovechada por el novelista de ciencia-ficción H.G. Wells para escribir La Guerra de los Mundos, hipotética invasión marciana en la Tierra. Muy probablemente, por esta vía, llegó al cine la temática. Si bien, no podemos olvidar que ya Meliè, en su Viaje a la Luna, retrataba la vida extraterrestre. Sus helenitas, agresivos saltimbanquis, armados con lanzas, distaban mucho de los sofisticados y futuristas marcianos de Yajov Prokajanov, todo un clásico del cine mudo. Aelita, la primera película soviética de ciencia-ficción, es toda una rareza del cine mudo. Explicaba porque en los años cincuenta la amenaza de invasión marciana parece una metáfora de la amenaza comunista. Aelita, película fiel al formalismo ruso y a las tendencias artísticas de la época, plantea la posibilidad de que los marcianos solicitasen la ayuda de la Tierra, en concreto, de los soviéticos, ante la tiranía de uno de sus líderes. De hecho, los soviéticos envían una embajada para expandir su revolución en el planeta rojo.

                                       

Quizás por la cercanía o por el color del mismo, la amenaza siempre llegaba de allí. Así lo refleja, el cómic, la literatura y la cultura popular norteamericana, hasta que en octubre de 1938, Orson Welles, con su retrasmisión radiofónica de La guerra de los mundos, hizo cundir el pánico en el Estado de Nuevo York.

- Conectamos para retrasmitir desde Wilson Grein, en Nueva Jersey, en donde el aterrizaje de centenares de naves espaciales no identificadas, confirman la invasión a gran escala, de la Tierra, por los marcianos. 

La adaptación al cine de la novela de H. G. Wells sólo era cuestión de tiempo. La primera llegó en los años cincuenta y sus efectos especiales ganaron un Oscar, algo que consiguió Steven Spielberg, con su cuestionado remake. Su dirección corrió a cargo de Byron Haskin, especialista ya de las adaptaciones literarias, sobre todo de las obras de Julio Verne, con quien había coqueteado con la ciencia-ficción en Viaje a la Luna

- Pero, coronel, ¿no deberíamos disparar?

- Es un buen medio de persuasión. Trate primero de comunicarse con ellos, ya habrá tiempo para disparar.

Siempre rentables las inversiones alienígenas fue una de las temáticas preferidas de la serie B. Alardeando de los adelantos de los efectos visuales creados por George Pal y Ray Harryhausen, a pesar del escaso presupuesto de las películas, eran presentadas como superproducciones, propias de estudios como Alliad Artist y Alliad International Picture, conocida por las siglas AIP. Los directores más importantes de la AIP eran Ben Gordom, y sobre todo, Roger Corman, el considerado Rey de la Serie B, un especialista de Poe, con Vicent Price como protagonista, que también cultivó la ciencia-ficción. Plan 9, desde el espacio exterior; Los adolescentes del espacio; o Conquistaron el mundo, fueron títulos representativos que pusieron de manifiesto su deficiente calidad técnica de la gran mayoría de las producciones del género. Las carencias son suplidas con ingenio y lo paupérrimo fue considerado como una forma artística. 

- La perfección no es ningún regalo que sea externo a nosotros, pero el hombre cuando busca esa perfección sólo encuentra muerte, fuego, pérdidas.