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Sudáfrica y el apartheid en el cine.

por Gonzalo Gala el 23/08/2011 13:37, en Cine con denominación de origen

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Hay historias que portan con ellas un seguro de vida, pues al narrarlas y materializarlas es difícil que pierdan interés. El margen del narrador es, sin embargo, amplio para poder dotar a estas historias de aliento poético o simplemente dejarse llevar por los planteamientos bienintencionados o correctos que llevan implícitos. Hollywood, que se caracteriza por reflejar todo tipo de conflictos e injusticias, sin importarle la latitud o la situación geopolítica, ha dedicado algunos títulos significativos al problema racial conocido como apartheid.  El tema ha sido tratado en el séptimo arte con profusión; no hay que quebrarse mucho la cabeza porque está bien claro su mensaje, sin dobleces de carácter ideológico.

 - El color negro se asocia con las cosas negativas, el mercado negro, la oveja negra de la familia. Todo aquello que se supone que es malo.

- Entonces, ¿por qué utilizan la palabra “negro”? ¿Por qué se autodenominan “negro”, me refiero a que vuestro color es más moreno que negro?

- Y ustedes, ¿por qué se autodenominan “blancos”?, su color es más rosa que blanco.

 Para quienes no lo sepan, el apartheid era un sistema político y social propio de Sudáfrica, en la que una minoría blanca (de origen holandés, los africaners) se imponía sobre una mayoría negra. Nelson Mandela sería la figura más representativa del conflicto, consiguiendo ser el primer presidente negro de África. Y la verdad es que el nunca necesitó recurrir a una novela original ni partir el guión, de una historia ficticia. El conflicto del apartheid dio sobrados episodios dramáticos, como para dotar cada uno de ellos de la emoción necesaria. Uno de los títulos clásicos de esta temática es Grita libertad (Richard Attemborugh) centrada en una de las personalidades más importantes que defendieron la conciencia negra en Sudáfrica, Steve Biko, interpretado por Denzel Washintong. La cinta más destacada sobre el cambio político de este país, junto con Un mundo aparte (Chris Menges).

 - Cuando cada uno de nosotros resista, cuando resistamos centenares, cuando resistamos muchos miles, cuando seamos millones, la victoria será nuestra.

 El número de títulos aumentó de forma considerable, lo que posibilitó que muchas estrellas de Hollywood participasen en algún título significativo propio de esta temática. Donald Shutherland y Marlon Brandon destacaron en una película de denuncia del apartheid, Una árida estación blanca; y James Earl Jones y Richard Harris se dejaron ver en Llanto por una tierra amada. Remake de un filme de los años cincuenta, Tierra prometida, que contó con dos curiosidades, ser la primera película de esta temática y el distinguirse su protagonista, Sidney Poatiers, como sirviente de su director (Zoltan Korda) para poder entrar en Sudáfrica y participar en el rodaje.

 Entre los episodios que reflejó el séptimo arte, destacan dos por su dramatismo: la matanza de Soweto y la llamada Comisión de Verdad y Reconciliación. Los disturbios del suburbio de Soweto, en la capital Johanesburgo, fueron una serie de manifestaciones dirigidas por estudiantes que terminaron de forma dramática. Aparecieron en una serie de filmes como Safarian, con Woody Golpher; Bopha!, con Danny Glover y Grita libertad (R. Attemborugh). El otro hito del conflicto, la Comisión, iba dirigida a restaurar el honor a las víctimas y de retornar la paz social a un país desangrado por problemas raciales. El filme más interesante de este episodio fue In my country, de John Boorman.

 -¿Y qué concesiones han hecho los blancos? ¿Qué los negros puedan sentarse en el parque?

 ¿Cómo sería el apartheid en los tiempos actuales? A esta pregunta, respondió la ciencia-ficción en la película Distrito 9, dirigida por Neill Blomkamp.

 -El curso de la historia ha cambiado hoy. La nave parece detenerse sobre la ciudad de Johanesburgo.

 Un grupo de extraterrestres son acogidos en la ciudad sudafricana, alojados en el llamado Distrito 9, hasta que la expansión de su población hace peligrar el estado social. El Gobierno decidió trasladarlos a un lugar alejado de la capital. Asistimos  los mismos elementos de esta temática, la xenofobia y el racismo, esta vez en clave de la ciencia-ficción.

 -Gastan mucho dinero para mantenerlos aquí, cuando podríamos invertirlo en otras cosas. Al menos, nos mantienen separados de ellos.

 Dentro de esta temática cobra especial interés la figura de Nelson Mandela, líder de la lucha contra el apartheid, que paso media vida en prisión. Veintisiete años de cautiverio demuestran la entereza de todo un personaje que se convirtió en una leyenda, por la superioridad moral de un hombre que nunca se arrugó ante la adversidad y que supo transmitir su mensaje con firmeza y serenidad. El positivismo del personaje de Mandela, subraya, sin duda, lo mejor del ser humano. Han sido muchos actores los que le han dado vivo en la pantalla, tanto en el cine como en la televisión, como Sidney Poatiers en Mandela contra De Klerk; Denys Haybert en Adios Bafana (Bille August) y Morgan Freeman en Invictus (Clint Eastwood).

 La más reciente de las producciones norteamericanas nos lleva a los terrenos frecuentados por Clint Eastwood, la diatriba entre venganza y reconciliación. En Invictus se decanta por esta última con el tema del apartheid de fondo y la figura de Mandela, interpretado por Morgan Freeman.

 -  La reconciliación empieza aquí.

 Clint Eastwood se aproxima a esta temática, desde el momento en que fue liberado Mandela y se le escogió para dirigir a un país, con la dificultad de aunar dos posturas que hasta entonces parecían irreconciliables. Y lo hace con el deporte de rugby, en concreto con la final del campeonato como trasfondo. En esta, Sudáfrica se jugaba mucho más que un título de campeonato del mundo.

 - ¡Miradme, miradme a los ojos! ¿Lo oís? ¡Escuchad a vuestro pueblo!

 Como director, Morgan Freeman ya había reflejado este tema en Bopha!, a través de un policía (Danny Glover) que veia estallar un mundo que parecía casi feliz, mientras que en el filme La fuerza de uno (John G. Advildsen) entró en contacto con el apartheid.

 Al fin y al cabo, este tipo de temática representa en el espectador al europeo que en su andadura por África conoce las dos caras de una misma situación, la de una Sudáfrica en la época del aphartheid pero también lo que supondría convertirse en un país democrático y libre.



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