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Monstruos en el cine: criaturas extrañas de películas.

por Gonzalo Gala el 29/03/2009 03:17, en Ciencia-ficción.

 A parte de Carmen de Mairena, y sin maquillar, la ciencia-ficción ha dado gran juego a aquellas criaturitas de Dios que nos ha puesto el corazón en un puño, ha hecho correr la sangre de los secundarios de turno o se ha dedicado a destruir ciudades, como mero entretenimiento. Se podría hacer un rápido repaso de las principales tendencias de películas con bichos encabezando el reparto. Si escarbamos entre las rarezas del cine B hasta la Z, nos sorprenderíamos con la cantidad de películas que han recurrido a este subgénero de monstruos para aderezar unas historias, de por sí, monstruosas. El temor a una amenaza nuclear y la crisis de identidad del pueblo americano o japonés tras la II Guerra Mundial darían pie a que la ciencia - ficción fuera considerada como género, en los años cincuenta. El enigma de otro mundo, de Christian Nyby inauguraría los llamados filmes de criaturas, rodados con muy bajo presupuesto y con el protagonismo de monstruosas mutaciones, en torno a una serie de estudios que se especializarían en estas películas, como Allied Artists. Fenómeno similar sucedió en Japón.

 El gorila con escafandra en el infumable filme de Phil Tucker, Robot Monster; el hombre-pulpo de Octaman (Harry Essex); y la delirante mezcla de King Kong y una especie de versión femenina de Tarzan, de El Hombre de Pekín (Meng Hwa-Ho). Entre las criaturas mutantes tomaron popularidad las hormigas gigantes de La humanidad en peligro, de Gordon Douglas. Más estrafalaria y retorcida resulta Asalto a la Tierra, película japonesa de los años cincuenta dirigida por Koji Shima, y que tenía como villanos a unas estrellas de mar gigantes extraterrestres.

Japón sería una auténtica fábrica de este género de monstruos, bajo la influencia de las cintas de Inoshiro Honda y de las americanas. El primer Godzilla de Honda (Japón bajo el terror del monstruo) –creado por la productora Toho-, sentaría las base de este subgénero –que se conocería con el nombre de kaiju eigas en el país del Sol naciente-. Se trata de una de las mutaciones zoomorfas que más secuelas han dado a lo largo de las siguientes tres décadas, hasta la superproducción hollywoodiense de Roland Emerich y diversas series de animación, entre las que destaca la de la Fox (Godzilla: The series) y la de la productora Hanna-barbera (The Godzilla Power Hour). Destaca entre sus secuelas El hijo de Godzilla (Jun Fukuda), de nombre Minilla, que acompañaría a su progenitor en media docena de versiones posteriores.

 Si no era suficiente con Godzilla, Inoshiro Honda también popularizó a sus enemigos, entre los que destacaron el dragón tricefálico, King Ghidora, en Godzilla contra Ghidora, y una especie de polilla gigante, de nombre Mothra. Ambas criaturas crearían sus propias secuelas, remakes y versiones. El éxito de este tipo de películas, que habían salido de la productora Toho, hizo que la competidora Daiei crease su propia serie de monstruos, citándose –al menos- a Gamera, la tortuga voladora gigante, cuya saga nació con el film de Noriaki Yuasa El mundo bajo el terror. Monstruo que luchaba en el bando de los niños y que creó otros tantos remakes y secuelas; la más destacada es la película Los monstruos del fin del mundo, de Shigeo Tanaka.

A lo largo de los años sesenta y setenta, se produjo una renovación de este subgénero con el paso de las llamadas kaiju eigas (películas de monstruos) a los daikaijus (criaturas zoomórficas gigantes).

 Inoshiro Honda tiene entre su haber la película de monstruos con la fauna  cinematográfica con tendencia gregaria más numerosa en toda la historia de este subgénero, al presentar en pantalla a más de diez especies distintas (Invasión extraterrestre). Mención interesante porque, a parte de los citadas, surgieron nuevas sagas de los monstruos secundarios que aparecían en los filmes más clásicos. La gigantesca araña Kumoga que se batía con mantis de dimensiones descomunales (llamadas kamacuras) formaría parte de la bien avenida familia Godzilla, como las Anguilas, similares a una especia de armadillos, que aparecían en el filme El rey de los monstruos (Motoyosho Oda) o Ebirah, una especie de langosta de inmensas proporciones, que viviendo en las profundidades marinas se enfrentó tanto a Gamera como a Godzilla, en Los monstruos del mar (Jun Fukuda), cineasta que creó a otra criatura que daría lugar a una nueva saga: Galien, monstruo poseedor de garfios y procedente de las estrellas, como reza su título: Galien, el monstruo de las galaxias ataca a la Tierra. Esta misma criatura protagonizaba una de las rarezas fílmicas más curiosas, en donde Jun Fukuda incorporaba otra de los iconos de la industria americana: Superman. En la cinta Gorgo y Superman se dan cita en Tokio, Galien se alió con Megalón para vencer a Godzilla. Por si fuera poco, el desarrollo tecnológico de Japón llevó a renovar estos mismos mosntruos pero presentando a su antagonismo mecánico. MechaGodzilla será la nueva versión de Godzilla, que fue ideada por Jun Fukuda y de la que hizo Inoshiro Honda su remake.

Otras películas con monstruos han creado escuela y un ritual de sangre y vísceras, algunas de las cuales llegaron a convertirse en clásicas sagas de la ciencia-ficción, pero también pequeñas obras maestras. Este es el caso de Alien, el octavo pasajero, que iniciase magistralmente Ridley Scott, mientras que el último exponente sea la criatura de la película coreana The Host. Como ya hemos visto, en el país nipón daría lugar a tropecientas secuelas del popular Godzilla e incluso existiendo una versión-Hollywood más actual, dirigida por Roland Emerich. La mejor, sin embargo, seguirá siendo Japón bajo el terror del monstruo, de Inoshiro Honda.

A la más pura serie B corresponden unas producciones, muy populares en los años 80 y 90, desde los Gremlims (Joe Dante) hasta los Critters o los “agarroides”, que aparecían en el film Temblores (Ron Underwood). Pero también surgieron otras reconocibles criaturas surgidas de la naturaleza, como el caimán hipertrofiado de La bestia bajo el asfalto, dirigida por Lewis Teague o la tarántula radiactiva de Jack Arnold. Aunque a parte de Alien y algunas pocas excepciones, las únicas significativas que merecerían ser recordada serían Tiburón y la feria de dinosaurios que fue Parque Jurásico, ambas dirigidas por el auténtico Rey Midas del séptimo arte, Steven Spielberg.

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